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6. Formas y Funciones Fáticas de(Phatic Forms and Functions of Greeting and Leave-taking)

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(1)

Formas y Funciones Fáticas de Los Rituales de Saludo y Despedida en el Contexto Médico*

Phatic Forms and Functions of Greeting and Leave-taking Rituals in Medical Context

Choi, Hong-Joo**

1)

One way for phatic communication to be linguistically realized involves ritual activities, such as greetings and leave-takings. These conventionalized acts in medical contexts can significantly influence both transactional and interpersonal goals. The analysis in this paper confirms that exchanging rituals such as greeting and leave-taking between doctors and patients is not a simple exchange of conventionalized linguistic symbols. In addition, the use of discursive strategies means that to determine whether an expression is phatic or not, it is necessary to analyze it from the multidimensional perspective. The phaticity is established based on the negotiation between the participants during the interaction. We have found that the interrogative form of greeting like “¿Qué tal?” (How are you?) becomes a versatile resource in the medical context. Thus, professionals need to be attentive to the discourse progress, because the phaticity of the interrogative greetings (illocutionary force) is

* This research was supported by University of Ulsan Research Fund, 2017-0115.

** 울산대학교 스페인・중남미학과. E-mail: [email protected]

<Abstract>

(2)

linked, in the vast majority, with the reaction of the patients. Also, the data confirms that when participants coordinate closings, the exchange of turns lengthens and the intervention of various discursive strategies for phatic communion becomes more prominent.

Key Words: Greeting, Leave-taking, Phatic Communication, Clinical Communication, Institutional Discourse

Ⅰ. Introducción

El encuentro entre los profesionales de la salud y los pacientes es una situaci ó n comunicativa tan interesante como compleja. Los participantes del contexto m é dico persiguen a un objetivo interaccional com ú n, que consiste en completar la tarea asignada eficiente y satisfactoriamente. Para lograrlo, es necesario el equilibrio entre el habla instrumental y el social durante el transcurso de la actividad m é dica, es decir, el lenguaje debe ser medido no solo desde la perspectiva del cuidado físico t é cnico, sino tambi é n desde los aspectos psicosociales y emocionales. Pues es este punto en el que el valor discursivo de la comunicaci ó n f á tica prevalece. La comunicaci ó n f á tica se entiende como la realizaci ó n ling üí stica para mantener y reforzar los lazos sociales. Los saludos, las despedidas, el humor o hablar sobre el tiempo son ejemplos de ella. Al ser el habla relacional positiva, que se orienta a las relaciones amigables, se observa en la gestión interrelacional de diversas actividades.

Su aparici ó n en el entorno m é dico puede generar efectos significativos

que influyen tanto en la meta transaccional como en la interpersonal. Y la

(3)

propiedad f á tica de un enunciado se establece seg ú n la negociaci ó n entre los participantes a lo largo del discurso. Estas ideas constituyen el eje central de nuestro proyecto de investigaci ó n, en el que se pretende analizar la comunicaci ó n f á tica en el contexto institucional m é dico e identificar los recursos utilizados para efectuarla. Y el presente estudio corresponde a la primera parte de la exposici ó n del resultado del an á lisis, el cual explorar á las formas de saludo y despedida. La raz ó n por la que las elegimos entre varias fases que componen la actividad m é dica se debe a que partimos de la idea de que lo f á tico (phaticity) no es una propiedad inherente de unas expresiones determinadas, sino que est á sujeto al contexto en el que se registra. Esto significa que los rituales de saludo y despedida pueden manifestarse con diversas formas y funciones, as í como con algunas particularidades que se derivan del contexto. Este trabajo est á compuesto por dos partes. La primera consiste en indagar en el concepto de la comunicaci ó n f á tica y en el papel que desempe ñ a en la interacci ó n entre el personal sanitario y el p ú blico. Y, en la segunda, se expondr á el resultado del an á lisis de nuestro corpus.

Ⅱ. La comunicación fática en el contexto clínico

El t é rmino comuni ó n f á tica (phatic communion)

1)

fue aducido por Malinowski. En 1914, el antrop ó logo polaco realiza el trabajo de campo en las islas Trobriand (la actual Pap ú a Nueva Guinea) y observa un fen ó meno

1) La palabra

f

á

tico

se deriva de la raíz verbal griego φημι (decir, afirmar, hablar), que también es la fuente de palabras como

afasia

y

enf

á

tico

(Haberland 1996, 165).

(4)

ling üí stico en la interacci ó n entre los miembros de las tribus: “un tipo de lenguaje en el cual los lazos de uni ó n se crean por un mero intercambio de palabras (Malinowski 1984 [1923], 334).” A trav é s del intercambio de palabras, que no son utilizadas para transmitir significados, sino que cumplen una funci ó n primordialmente social, los miembros refuerzan la solidaridad. Es una noci ó n que inquiet ó tanto a los antrop ó logos y los etn ó logos como a los fil ó sofos, los soci ó logos y los ling ü istas. La idea principal de Malinowski (Malinowski 1984 [1923]) es que el lenguaje en sus formas primitivas no fue un instrumento de reflexi ó n ni fue un registro de un pensamiento, sino que las expresiones estaban encajadas en la acci ó n.

Insiste en que el significado del lenguaje solo puede comprenderse partiendo de la funci ó n directa del lenguaje en acci ó n. A base de esa idea sobre la naturaleza del lenguaje, el antrop ó logo advierte que requiere especial atenci ó n el caso del lenguaje utilizado en el intercambio social libre, carente de finalidad. Las preguntas sobre la salud, los comentarios sobre el tiempo, las afirmaciones de alg ú n estado de cosas absolutamente obvio o las manifestaciones de preferencia son “meras formas de sociabilidad (Malinowski 1984 [1923], 333).” Para é l, todas estas expresiones son “un acto que cumple la finalidad directa de vincular el oyente al hablante por un nexo de alg ú n sentimiento social o de otra clase (Malinowski 1984 [1923], 335).”

De tal modo, las frases de mera cortes í a se convierten en un modo de

acción social. Este fen ó meno observado en las sociedades salvajes se

aprecia tambi é n en las civilizadas porque la tendencia a congregarse, a

unirse, a gozar rec í procamente de la compa ñí a es uno de los aspectos

fundamentales de la naturaleza del hombre (ibid.).

(5)

Por otro lado, la actividad comunicativa que tiene lugar en el hospital (o la consulta m é dica) ha sido objeto de numerosas investigaciones desde varios á ngulos acad é micos. Se producen diversos tipos de interrelaci ó n en dicho contexto, pero la comunicaci ó n cl í nica puede ser clasificada en dos categor í as seg ú n los participantes: por un lado, la comunicaci ó n entre el personal sanitario (m é dicos, enfermeros, responsables de administraci ó n u otros profesionales afines) y los pacientes (sus familiares o acompa ñ antes) y, por otro lado, la comunicaci ó n entre los colegas. En la ling üí stica, concretamente, en la tradici ó n del an á lisis del discurso, el foco de atenci ó n se entronca en la interacci ó n entre m é dico y paciente. El tema m á s abordado es ‘dar malas noticias’ pero quedan pendientes muchos temas por investigar: ‘entrevista en oncolog í a, en emergencias, en cat á strofe’, ‘donación de ó rganos’, ‘duelo’, ‘abordaje de errores’, etc. A pesar de la importancia de este tipo de investigaciones por la aplicaci ó n ú til y directa de su resultado al á mbito profesional (por ejemplo, al entrenamiento en habilidades comunicacionales de los m é dicos), no se realiza una cantidad satisfactoria de investigaciones emp í ricas debido a la dificultad de acceso a los contextos para llevar a cabo el trabajo de campo. Adem á s, al ser una línea de investigaci ó n inherente y necesariamente interdisciplinaria entre la ling üí stica y la medicina, se requiere la colaboraci ó n entre los investigadores y los profesionales, que resulta, muchas veces, poco factible.

Para indagar en la comunicaci ó n f á tica en la interacci ó n entre m é dico y

paciente, es necesario entender las caracter í sticas discursivas de la interacci ó n

producida en el contexto sanitario. La comunicaci ó n cl í nica denota

caracter í sticas del discurso institucional. Se entiende por discurso institucional

(6)

aquel que se produce entre los representantes de las instituciones y el p ú blico. La gran parte de las caracter í sticas discursivas descubiertas de la interacci ó n institucional se debe a la teorizaci ó n de Drew y Heritage (1992).

Si las exponemos en forma de resumen, podemos aludir, en primer lugar, a

la estructura estandarizada. El representante de una instituci ó n realiza la

interacci ó n comunicativa de la misma í ndole repetidamente, en consecuencia,

tiene interiorizados unos patrones conversacionales que pone en

funcionamiento desde el momento en el que se produce el encuentro

profesional con el p ú blico. En segundo lugar, su mecanismo discursivo no

difiere del que dispone una conversación cotidiana. Lo que distingue al

discurso institucional son las restricciones conversacionales que imponen la

interrelación y las especializaciones del lenguaje. Un ejemplo claro es la

modalidad del par adyacente pregunta-respuesta: mientras en una

conversaci ó n habitual todos los participantes pueden formular preguntas y

responder a ellas, en el contexto profesional cada parte tiene asignado el

papel de entrevistador o entrevistado. Otro rasgo distintivo es el uso del

lenguaje espec í fico: reducciones, (re)especificaciones y, sobre todo, jergas

t é cnicas. Por ú ltimo, quiz á la m á s interesante es la asimetr í a en el poder

discursivo entre los participantes durante el evento comunicativo. El hospital

como una entidad institucional y el personal sanitario son agentes

autorizados social y legalmente para ofrecer el servicio profesional, es decir,

son ellos quienes dominan el contexto. Mientras la otra parte, que son

propios pacientes o sus familiares, no está dotada del conocimiento m é dico

ni de su gesti ó n, de ah í que se sit ú en en una posici ó n discursiva inferior

que su contraparte.

(7)

Respecto a la comunicaci ó n clínica, Goffman ([1961] 2012, 326) dej ó algunas notas sobre el modelo m é dico y se ñ ala que la parte verbal de la interacci ó n entre cliente y servidor

2)

comprende tres componentes: el primero es t é cnico (consiste en un intercambio de preguntas y respuestas para obtener informaci ó n pertinente a la tarea); el segundo es contractual (la formulaci ó n sobre costos aproximados, duraci ó n del trabajo y cosas por el estilo); el último es sociable

3)

(abarca una serie de cortes í as, gentilezas y muestras de cordialidad). Como queda ilustrado, la actividad comunicativa de la instituci ó n m é dica se constituye no solo por el di á logo transaccional, sino tambi é n por el relacional que corresponder í a a la comunicaci ó n f á tica.

En efecto, la habilidad comunicativa de los m é dicos para estrechar v í nculos interpersonales con sus pacientes influye en el resultado terap é utico. Seg ú n Mishler (1984, 95), mientras la agenda m é dica se centra en la evaluaci ó n y el tratamiento biom é dicos, la agenda del paciente se centra en los temores personales, ansiedades y otras circunstancias cotidianas del mundo de la vida. Al efectuar la agenda médica, los m é dicos a menudo reprimen las preocupaciones del paciente, que pueden ser recursos substanciales para el tratamiento. En la misma línea, Walsh (2007, 34) subraya que el intercambio de an é cdotas de la vida diaria (small talk) que se produce en las consultas m é dicas es mucho m á s importante de lo que valoran (es, en realidad, big talk), ya que le puede aportar al m é dico informaci ó n crucial sobre el estado de su paciente. Adem á s, el intento de crear camarader í a y estrechar v í nculos por parte del m é dico le ayuda al paciente a tener la

2) Goffman ([1961] 2012) aplica los modelos de servicios de reparación a la versión médica.

3) El énfasis es nuestro.

(8)

confianza en é l.

Se han realizado estudios tan interesantes como valiosos sobre las formas ling üí sticas para la comuni ó n f á tica entre m é dico y paciente, pero la gran mayor í a se limita a los hablantes del ingl é s (Coupland et al. 1992; Ragan 2000; West 2006; Walsh 2007 etc.). Son pocos los que la examinan en la comunidad hispanohablante: se destacan los trabajos de D í az Mart í nez (2002), Valero Garc é s (2008) y Hern á ndez L ó pez (2012). D í az Mart í nez (2008) analiza la conversaci ó n casual, que se refiere a la muestra del inter é s del m é dico hacia la vida cotidiana del paciente en la consulta de logopedia y Valero Garc é s (2008) explora la conversaci ó n de contacto para ver si cumple alguna función de centralidad o permanece en la periferia de la interacci ó n. El trabajo de Hern á ndez L ó pez (2012) es de especial valor por ser un estudio intercultural sobre la comunicaci ó n f á tica con su funci ó n estrat é gica para gestionar la imagen. Los aspectos descubiertos por los estudios citados, los trataremos en adelante para ir cotejando con el resultado del an á lisis de nuestro corpus.

Ⅲ. Recolección de datos

En lo que concierne al m é todo de campo, la preferencia del uso de los

datos naturales (conversaciones producidas de manera natural) es defendida

por los investigadores del an á lisis conversacional. Es necesaria la realizaci ó n

de estudios emp í ricos a base de las muestras de lenguaje natural para

cualquier tipo de investigaci ó n relacionada con la conducta comunicativa de

los seres humanos. No obstante, debemos defender la aplicaci ó n de un

(9)

m é todo adecuado conforme a las necesidades y al objetivo de cada investigaci ó n, puesto que es bastante complicado obtener la autorizaci ó n tanto para recoger las muestras de habla en los hospitales como para su uso con fines acad é micos, pero especialmente lo es al nivel individual de cada investigador. Debido a las restricciones metodol ó gicas para llevar a cabo este proyecto de investigaci ó n, ha sido imprescindible dedicar especial atenci ó n a la b ú squeda de un corpus “fiable”, en el sentido de que se asemejen al desarrollo real de aquella interacci ó n verbal.

Entre diversos g é neros textuales explorados, hemos elegido las escenas del encuentro institucional m é dico que se registran en la serie Centro M é dico.

4)

Es un corpus apto para el objetivo de nuestro estudio por varias razones. Pese a que su g é nero se clasifica como drama m é dico, es creada como un espacio educativo en el que se proyectan casos m é dicos reales de forma did á ctica. Cada episodio comienza con una narraci ó n que introduce la informaci ó n b á sica del caso y le sigue el desarrollo de las historias. Las narraciones y las entrevistas a los protagonistas aparecen de manera intermitente para a ñ adir explicaciones situacionales o t é cnicas de la medicina.

Al ser una docuficci ó n, no se otorga tanta importancia a la ficci ó n o a las relaciones sentimentales entre los personajes, sino que se enfoca en la faceta documental y did á ctica.

5)

La serie se rod ó en un hospital, por lo que hace aumentar la impresi ó n realista de las escenas.

6)

El encuentro entre el

4) Es una serie producida por RTVE, que se emitió desde el 26 de octubre de 2015 hasta el 18 de enero de 2019: http://www.rtve.es/television/centro-medico/

5) No obstante, con el éxito de la audiencia se fueron incorporando nuevos personajes, en consecuencia, más dramas sobre las vidas privadas del personal del hospital y las relaciones sentimentales entre protagonistas. Es la razón por la que recogemos los datos en las primeras temporadas.

(10)

personal sanitario y el paciente tiene lugar en los siguientes espacios:

recepci ó n de la urgencia, consulta medicina, box, unidad del paciente y sala de espera del quir ó fano. Adem á s, ofrece subt í tulos, que facilita la labor de recopilar los fragmentos de lenguaje. Desde el punto de vista anal í tico, el corpus nos permite extraer los datos demogr á ficos (la edad, el sexo, el oficio, la situaci ó n familiar y econ ó mica) de los interactuantes. Y, como es un recurso audiovisual, podemos extraer los elementos discursivos que ayudan a interpretar los enunciados: la entonaci ó n, el estado de la emoci ó n, la expresi ó n facial y el gesto corporal. Pero lo m á s significativo para el an á lisis es la posibilidad de observar la secuencia completa del encuentro desde el comienzo hasta el final. Este seguimiento del desarrollo de las relaciones interpersonales permite estar a la mira del dinamismo de las formas de habla social a medida que se va creando la comuni ó n f á tica entre los participantes. Pese a que es la conversaci ó n no natural, nuestro corpus goza del valor anal í tico por la posibilidad de ofrecer las pautas para codificar los actos que se realizan con la finalidad de crear la comuni ó n f á tica en la instituci ó n m é dica y de disponer de un sistema de categor í as anal í ticas. El corpus utilizado para el an á lisis comprende a los treinta y tres episodios emitidos desde octubre de 2015 a enero de 2016.

6) Las nueve primeras temporadas se rodaron en la clínica madrileña Nuevo Parque, pero a partir de la décima la serie fue rodada en el Hospital Dental Arturo Soria de Madrid.

(11)

Ⅳ. Formas rituales: saludos y despedidas

Las acciones b á sicas que componen el encuentro m é dico y su organizaci ó n general en orden de secuencia son como las siguientes (D í az Mart í nez 2002, 97-100):

- saludos iniciales, - evaluaci ó n y discusi ó n,

- discusi ó n y prescripci ó n del tratamiento o de pruebas t é cnicas, - inserciones causales,

- gestiones burocr á ticas, - despedidas.

Seg ú n Laver (1975), la realizaci ó n ling üí stica de la comuni ó n f á tica concierne a las actividades rituales, como saludos y despedidas. El investigador subraya que este tipo de comunicaci ó n f á tica cumple una funci ó n propiciatoria y exploratoria en el inicio de la interacci ó n, mientras en la final sirve para mitigar la posible impresi ó n del rechazo (cuando una parte intenta terminar la conversaci ó n, su contraparte puede sentirla), as í como para consolidar la relación social. Pues para comprobar esta funci ó n y observar su realizaci ó n ling üí stica, se analizaron las escenas en las que se producen el saludo y la despedida de cada episodio.

1. Saludos

De los 98 saludos analizados, 40 son del primer encuentro entre los

(12)

interlocutores y, el resto, de los repetidos. Las formas que inducen a realizar un saludo en el primer contacto son varias. Una de ellas es aquella en la que los enfermeros llevan al paciente al m é dico y se lo presentan:

(1) (Clara, la enfermera, se acerca a la sala de espera y llama al paciente.)

Clara Juan Campos.

Juan Espere un segundo.

[…]

Clara Venga, vamos. Est

á

esperando el doctor. (Llama a la puerta de la consulta.)

Doctor Blanco ¿S

í

? Adelante.

Clara ¿Doctor Blanco? Buenos d

í

as. (A los pacientes) Pasen, por favor.

La mujer de Juan Buenos d

í

as.

Doctor Blanco Hola. Buenos d

í

as. Si

é

ntense, por favor.

(26/10/2015)

Tambi é n podemos ver las escenas en las que el paciente se encuentra en el pasillo o en la sala de espera y el m é dico lo gu í a a la consulta:

(2)

El oftalm

ó

logo ¿

Á

lvaro Ubez?

Á

lvaro S

í

.

El oftalm

ó

logo ¿Qu

é

tal? Buenos días.

Á

lvaro Hola.

El oftalm

ó

logo Si

é

ntese, por favor. Cu

é

nteme, ¿cu

á

ndo fue la

ú

ltima vez que vino a revisi

ó

n?

(25/11/2015)

Como se ve, antes de que se realice el saludo, la parte institucional

comprueba la identidad de la persona que entra en servicio, que es la

(13)

obligaci ó n protocolaria. Es un aspecto que caracteriza el inicio de la interacci ó n del contexto m é dico. Cuando se produce por primera vez el encuentro entre m é dico y paciente, la interacci ó n suele desarrollarse de la siguiente manera:

(3) Carol llega a Urgencias con fuertes dolores. Su marido, Santiago, ha tenido que acompa

ñ

arla a Urgencias porque apenas puede mantenerse en pie. Est

á

n esperando en boxes hasta que llegue la doctora.

Doctora Romero Hola.

Santiago Hola.

Doctora Romero ¿Carol Lago?

Carol S

í

.

Doctora Romero Bien. Me ha dicho la enfermera que estabais esper

á

ndome;

soy la doctora Romero. Bueno, cu

é

nteme.

(21/12/2015)

La mayor í a de los casos, se antepone el saludo monol é xico (hola) o el de dimensi ó n temporal (buenos d í as) y, a continuaci ó n, los m é dicos abordan la tarea cl í nica a trav é s de expresiones como “Cu é nteme, ¿Qu é le ha sucedido?”, “Pues contadme, ¿cu á l es el problema?” o “¿Qu é es lo que te ocurre?”, etc. Como se comprueba, en lo que concierne al saludo del primer contacto entre m é dico y paciente no revela peculiaridades discursivas. Sin embargo, hemos observado un rasgo particular en casos de emergencia. Se omite el saludo y se pone en marcha directamente la actividad m é dica, es decir, en este contexto institucional, cuando la transacci ó n se prioriza, las formas interpersonales se suspenden:

(4) Leonor es una joven que acaba de sufrir un desmayo en su casa. Su madre,

Eloísa, se ha llevado un buen susto porque ha estado inconsciente durante

(14)

Teniendo en cuenta una de las funciones interactivas del saludo, que contribuye a “evitar que se produzca una tensi ó n social, provocada cuando dos personas se encuentran en una situaci ó n comunicativa potencial sin cruzar palabra (Haverkate 1994, 85)”, la interacci ó n presentada refleja de manera clara la í ndole del contexto con el que estamos tratando, ya que, obviamente, la omisi ó n del saludo no se percibe como una falta de cortes í a ni crea tensi ó n, sino que se aceptan como un modo m á s de llevar a cabo la labor profesional en los hospitales.

Como bien se sabe, los saludos son el acto de habla expresivo y el fin ilocutivo es expresar el estado psicol ó gico reflejado en el contenido proposicional del acto, en este caso, ser í a expresar el placer del encuentro.

Un saludo puede servir tanto para un acercamiento e iniciaci ó n de la conversaci ó n, como para mostrar actitud positiva de crear lazos sociales afectivos. En este sentido, Haverkate (1994, 85) se ñ ala que el saludo es el acto de habla que se presenta, por excelencia, a introducir la comuni ó n f á tica. Sus f ó rmulas dependen de los factores discursivos, por ejemplo, el contexto en el que se realizan o la relación entre los interlocutores, etc.

Kerbrat-Orecchioni (1994, 49-55) clasifica este ritual social en dos categor í as principales: por un lado, los saludos propiamente dichos, que pueden ser hola o buenos días y, por otro lado, los saludos complementarios, que son

m

á

s de cinco minutos.

Doctora Romero ¿Qu

é

ha pasado?

Elo

í

sa Nada, que est

á

bamos en casa y... se me ha desmayado. Ha perdido el conocimiento.

Doctora Romero ¿Cu

á

nto tiempo?

Elo

í

sa Cinco minutos. Ha llegado a estar cinco, s

í

.

(17/12/2015)

(15)

saludos en forma de preguntas como ¿qu é tal? o ¿c ó mo est á s? Pues bien, seg ú n el resultado del análisis, el aspecto m á s llamativo de los saludos realizados entre el personal sanitario y el paciente se relaciona con los últimos. Y los saludos interrogativos que se recopilaron de nuestro corpus son los siguientes: ¿qu é tal?, ¿qu é tal est á s (est á )?, ¿qu é tal vas (va)?, ¿qu é tal te encuentras (se encuentra)?, ¿c ó mo est á s (est á )?, ¿c ó mo te encuentras (se encuentra)?, ¿c ó mo sigues? Este tipo de saludos aparece casi cinco veces m á s en los encuentros repetidos.

Estos saludos son formas rituales que perdieron su significado l é xico propio debido al proceso de convencionalizaci ó n, es decir, no se realizan para extraer informaci ó n proposicional. Adem á s, desde el punto de vista de la organizaci ó n discursiva, los saludos intercambiados en contextos institucionales destacan por su valor estrat é gico, puesto que sirven como una se ñ al de que los interlocutores est á n listos para iniciar la tarea profesional. Sin embargo, el an á lisis del corpus indica que, cuando aquellos son emitidos por el personal sanitario, pueden recuperar su valor sem á ntico:

(5) Sancho ha llegado al hospital con signos de fuerte infecci

ó

n de las v

í

as respiratorias, fiebre, tos y dificultad para respirar. Le est

á

n haciendo una radiograf

í

a de t

ó

rax para descartar una neumon

í

a.

Doctor Dacaret ¿C

ó

mo est

á

s, Sancho?

Sancho Me duele… Me duele. (Tose.)

(06/01/2016) (6) Laura acude al hospital porque tiene fiebre, malestar general y dolor muscular.

Doctora Romero ¿C

ó

mo vas?

Laura Me cuesta respirar.

Doctora Romero Te voy a auscultar. Respira profundamente.

(30/10/2016)

(16)

El rol institucional del personal sanitario hace que el saludo interrogativo

convencionalizado o estandarizado, carente del contenido profesional,

recupere su fuerza ilocutiva. Esto ocurre, a nuestro juicio, porque la funci ó n

f á tica de los saludos en la apertura del intercambio se entrecruza con el

inicio de la pr á ctica m é dica. Es decir, su valor interrogativo no est á

desaparecido, sino retenido y lo recobra seg ú n las condiciones contextuales

que se dan, pero no pierde del todo el valor interpersonal gracias a su

ubicaci ó n secuencial. Hern á ndez L ó pez (2012, 267) se ñ ala que la informaci ó n

personal solicitada por el personal sanitario no puede ser considerada como

parte de la comunicaci ó n f á tica, pero, seg ú n nuestros datos, hay casos en

los que no est á claro si el uso de los saludos interrogativos es relacional o

instrumental. Dicha ambig ü edad puede deberse, adem á s de su ubicaci ó n

secuencial, a la caracter í stica del discurso clínico. A diferencia de lo que

pasa con la atenci ó n al p ú blico de otras instituciones, para los profesionales

de la salud es importante empatizar con el paciente para favorecer el

transcurso de la actividad m é dica. Pues el contacto inicial, es decir, el

modo de recibir al paciente y saludarlo, es el escenario clave para entablar

la relaci ó n e ir implantando la confianza. Lo que queremos destacar es que

los saludos interrogativos en las consultas m é dicas, si bien recuperan el

valor sem á ntico, no pueden ser totalmente exentos de la funci ó n f á tica. La

consulta comienza con el habitual ritual de saludo y el m é dico muestra

inter é s general por la condici ó n del paciente y se pueden dar comentarios

generales sobre la vida del paciente, su aspecto general, o comentarios

sobre la cita, la espera, etc. (D í az Mart í nez 2002, 97). Pues esto es un acto

f á tico. De tal modo, conseguir la informaci ó n relevante al estado de su

(17)

paciente a trav é s de las preguntas rituales no se relega de la intenci ó n f á tica, aunque s í tienden a ajustarse m á s a la necesidad profesional.

Pues bien, para comprobar la propiedad f á tica (phaticity) de los saludos interrogativos, hemos examinado la fuerza ilocutiva de todos aquellos que se registran en nuestros datos. Seguimos a la argumentaci ó n de Sacks (1975) a la hora de aplicar el criterio para determinar si un saludo interrogativo es f á tico o instrumental. Seg ú n el investigador, si bien “How are you?” puede ser la pregunta m á s frecuente como una forma de saludo, es el receptor quien decide si la interacci ó n prosigue o no. Es decir, el receptor pone en marcha el mecanismo conversacional y determina si el emisor es capaz o no de acoger alguna informaci ó n particular y de manejarla en el momento de la interacci ó n. Y hemos comprobado que, efectivamente, la propiedad f á tica de los saludos interrogativos se vincula, en su gran mayor í a, con la reacción de los pacientes. Si la respuesta es relevante al contexto, se interpreta que no es para crear la comuni ó n f á tica, sino es de í ndole instrumental. Adem á s, como nuestros datos nos permiten examinar la interacci ó n audiovisualmente, comprobamos que los elementos extraling üí sticos intervienen a la hora de determinar su valor sem á ntico.

Entre ellos, lo que m á s se destaca es la prosodia: cuando se emite como un saludo, la prosodia es m á s relajada, en cambio, si quiere recalcar su funci ó n interrogativa, la prosodia es m á s tensa.

Entre los 98 saludos extra í dos, aparecen unos 56 saludos interrogativos:

mientras la gran mayor í a (42 saludos interrogativos) se emplea con la

finalidad transaccional, solo los 14 cumplen la funci ó n f á tica. Veamos,

primero, los emitidos por m é dicos de uso meramente f á tico. Son casos en

(18)

los que los pacientes corresponden con una respuesta convencional (bien) o con otro saludo (hola):

(7) El doctor Dacaret acaba de recibir los resultados de la anal

í

tica de Luciano: el electricista que la tarde anterior fue ingresado por un problema en el h

í

gado (El paciente est

á

en su habitaci

ó

n, acompa

ñ

ado de su madre).

Doctor Dacaret Hola.

Luciano Buenas doctor.

Doctor Dacaret ¿Qu

é

tal?

Carmen Hola.

Luciano Mi madre, Carmen…

Doctor Dacaret Encantado.

Carmen Hola.

Luciano Doctor Hamman.

Doctor Dacaret Por fin, que me habl

ó

muchas veces de usted.

Luciano S

í

.

Carmen Ah, ¿s

í

?

Doctor Dacaret S

í

. Y muy bien, ¿eh?

Carmen S

í

.

Doctor Dacaret ¿Qu

é

tal est

á

s?

Luciano Pues un poco como ayer: con n

á

useas, un poco cansado...

Regulero.

(28/12/2015)

El m é dico inicia la interacci ó n, aparte de la entrada f í sica a la unidad del

paciente, con el saludo monol é xico “Hola” y emite el primer saludo

complementario “¿Qu é tal?” con la funci ó n f á tica. Lo clasificamos c ó mo

f á tico debido a que est á dirigido, seg ú n la escena, tanto al paciente como a

su madre. Cuando se est á terminando el ritual de la presentaci ó n, el

m é dico inicia ya la tarea con la pregunta “¿Qu é tal est á s?”, enfoc á ndose en

la transacci ó n a trav é s de la conjugaci ó n verbal de la segunda persona, que

especifica el destinatario, el paciente.

(19)

(8) Cuca viene a la consulta de la doctora Rey porque desde hace unos d

í

as tiene m

á

s sue

ñ

o de lo normal; se siente d

é

bil y tiene dolores de cabeza.

Doctora Rey Hola.

Cuca Hola

El marido de Cuca Hola.

Doctora Rey ¿Qu

é

tal?

Cuca y su marido Bien.

Doctora Rey Soy la doctora Marina Rey.

Cuca ¿Qu

é

tal?

Doctora Rey Contadme, ¿qu

é

os trae por aqu

í

?

(22/01/2016) (9) Fede, un paciente habitual de la doctora Romero, acude a consulta algo

preocupado.

Doctora Romero Hola, Fede, ¿qu

é

tal?

Fede Hola.

(07/01/2016)

Los fragmentos presentados arriba son en los que el saludo interrogativo cumple con su funci ó n original, por lo que en el (8) la doctora opta por iniciar la actividad cl í nica emitiendo el siguiente enunciado: “Contadme,

¿qu é os trae por aqu í ?”. Debido a la dualidad o ambig ü edad de los saludos

interrogativos en este contexto, si el m é dico quiere avanzar con su deber

profesional, tendr á que recurrir a otros recursos ling üí sticos. De hecho, se

observa el uso de las estrategias discursivas para que un saludo interrogativo

pierda su convencionalidad y que tenga una mayor fuerza ilocutiva. Seg ú n

el resultado del an á lisis, aquellas que sirven para el objetivo laboral tienden

a ser más elaboradas. Por ejemplo, como ya se ha visto en el ejemplo (7),

las preguntas se especifican a trav é s de la deixis personal (el uso del

pronombre personal o del nombre de los pacientes). Existen m á s casos

similares:

(20)

(10) Nerea es una joven de 19 a

ñ

os que presenta desde hace d

í

as dolor en el abdomen, fatiga y n

á

useas. Ha acudido a Urgencias junto a su madre. Y se ha hecho una prueba de embarazo, tras admitir que mantuvo relaciones sexuales sin protecci

ó

n.

Doctor Dacaret ¿Qu

é

tal est

á

s?

Nerea Hola.

La madre Tiene un poquito m

á

s de fiebre.

Doctor Dacaret Ya lo veo. Hemos encontrado una infecci

ó

n bacteriana.

Estamos intentando encontrar el origen. Por eso estamos haciendo pruebas y estamos investigando. (Dirigi

é

ndose a la paciente)

¿Qu

é

tal te encuentras t

ú

?

Nerea Bueno…

(16/12/2015) (11) Marc es un exsoldado que ha venido al centro clínico porque desde hace una

semana tiene fiebre y dolores musculares. Y vuelve al hospital días despu

é

s acompa

ñ

ado por su madre. Sus síntomas han empeorado. (Est

á

ingresado haci

é

ndose unos an

á

lisis.)

Doctor Dacaret ¿Qu

é

tal est

á

s, Marc?

Marc Pues la verdad es que estoy bastante mejor, ¿eh? Me encuentro muy animado.

Doctor Dacaret Tengo el resultado de los análisis.

(09/12/2015)

Son muchos los estudios que indagan en diversas funciones discursivas

del pronombre t ú como forma de tratamiento. La extensi ó n de su uso con

la funci ó n emp á tica es la que se observa en el ejemplo (10). El hospital,

como contexto comunicativo, es bastante r í gido, puesto que se debe seguir

de manera estricta la sistematicidad institucional y eso genera la asimetr í a

en el poder discursivo entre los participantes. Asimismo, el empleo del t ú o

el nombre de pila se percibe como estrategia mitigadora y el efecto

pragm á tico esperado es establecer un nexo de confianza.

(21)

Se expone otro ejemplo en el que se destaca la repetici ó n de dos saludos complementarios como estrategia discursiva:

(12) Marian L

ó

pez ha venido al hospital porque sufre un dolor en el hombro derecho. Hace un mes sufri

ó

una ca

í

da, y el dolor no ha remitido (El doctor la visita despu

é

s de la operaci

ó

n).

Doctor Herranz Buenos d

í

as.

Marian Hola.

Doctor Herranz ¿Qu

é

tal? ¿C

ó

mo te encuentras?

Marian Fff... Me duele todo. Estoy supercansada. Pero bueno, no lo llevo mal.

(14/01/2016)

En todos los casos en los que aparece dicha repetici ó n (12 casos), la

pregunta rutinaria que antecede es “¿Qu é tal?” y le sigue otra para el

diagn ó stico, que se concreta con el verbo encontrarse. Esta tendencia se

queda bien ilustrada tambi é n en las conversaciones producidas de manera

natural entre m é dico y paciente del estudio de D í az Mart í nez (2002,

102-104), lo cual ampara el valor analítico de nuestro corpus. El autor se

limita a mencionar que la emisi ó n de “¿C ó mo se encuentra?” despu é s de la

de “¿Qu é tal?” es una reformulaci ó n para iniciar la secuencia de evaluaci ó n

clínica. Es cierto, pero, en nuestra opini ó n, se puede argumentar que dicha

reformulaci ó n forma parte del proceso de inferencia conversacional. Es

decir, emitir dos preguntas formularias consecutivamente es un intento de

superar la convencionalidad comprometida en “¿Qu é tal?”, tan comúnmente

utilizada, pero no siempre contestada. En un intercambio habitual de

saludos, los participantes no se implican en la evaluaci ó n del verdadero

estado, es decir, aquella pregunta en forma de saludo no suele ser

(22)

interpretada literalmente. As í que la respuesta convencional y com ú n es

“Bien” u otro saludo. Pero, en el contexto m é dico, el saludo interrogativo requiere un proceso bastante complicado de la inferencia sobre el objetivo comunicativo.

7)

Y la ambig ü edad se resuelve normalmente en los turnos siguientes gracias a otra inferencia por parte de los pacientes, que est á n cooperando conversacionalmente.

En este sentido, la investigaci ó n de Coupland et al. (1992), que es una de las pocas que abordan el valor discursivo de “How are you?” en el contexto m é dico, explica su uso en t é rminos de negociabilidad discursiva.

Los investigadores interpretan que, cuando los pacientes dan una respuesta no negativa (“alright thank you”, “oh I’m fine thank you”, “not too bad”, etc.), la pregunta del m é dico se ha aceptado con valor propiciatorio (para calmar la ansiedad y establecer una buena relaci ó n). Se observa que dicha funci ó n f á tica aparece especialmente en el primer turno de la conversaci ó n, es decir, al inicio del encuentro, aunque, a medida que avanza el discurso, los pacientes empiezan a contar sus verdaderos problemas clínicos. Y a ñ aden que sus datos afirman la existencia de alg ú n tipo de acuerdo (de ninguna manera uniforme o simple de identificar) en cuanto a cu á ndo

“How are you?” pretende provocar la respuesta sobre s í ntomas o problemas, y cu á ndo, por lo tanto, es apropiado responder con informaciones clínicas (Coupland et al. 1992, 225-226). Pero, insisten que no hay ninguna preferencia ni prevalencia entre ambas funciones dentro del mecanismo de conversaci ó n, sino que se trata de su negociabilidad entre una funci ó n y otra, dependiendo del contexto (ibid.). As í pues, reiteramos que, bas á ndonos

7) Para una explicación detallada sobre los saludos interrogativos y la inferencia procesada por los receptores, véanse Sacks (1975).

(23)

en el desarrollo discursivo de nuestros datos, la propiedad f á tica del saludo interrogativo en contexto m é dico no se anula, sino que est á sujeta a la negociaci ó n conversacional de los participantes.

2. Despedidas

Despu é s de una serie de pasos que compone la actividad cl í nica, llega la ú ltima secuencia. En esta fase se realiza la despedida y el cierre de la consulta. Al igual que el saludo, la despedida es un acto expresivo. Sus f ó rmulas constituyen un repertorio limitado de unidades y su funci ó n m á s destacada es la de indicar que la conversaci ó n se interrumpe y dejamos la compa ñí a de nuestro interlocutor ( Á lvarez 2005, 61). Laver (1981, 301-302) sostiene que mientras la pr á ctica ceremonial para la apertura de una conversaci ó n es bastante breve, las rutinas ling üí sticas en la fase de cierre son muy elaboradas. Nuestro corpus tambi é n demostr ó esta tendencia: el intercambio de turnos se alarga y se hace m á s visible la intervenci ó n de varias estrategias discursivas, que sirven para la comuni ó n f á tica. Dichas caracter í sticas est á n vinculadas con los intentos de los participantes de prevenir y reparar posibles quiebres comunicativos que puede causar el acto de poner fin a una conversaci ó n.

Seg ú n nuestros datos, los lugares en los que se producen las despedidas

son la consulta medicina, los boxes o la unidad del paciente. Y la

despedida en el entorno m é dico se proyecta en dos tipos desde la

perspectiva espaciotemporal: la despedida transitoria y la definitiva. Por un

lado, las despedidas transitorias corresponden a las escenas en las que el

paciente permanece en el hospital y est á supuesto que el encuentro con el

(24)

m é dico se repetir á de manera continuada en un intervalo de tiempo relativamente corto. Por ello, la interacci ó n para cerrar la conversaci ó n tiende a ser corta y estandarizada. Los participantes recurren a “las formas de despedidas de dimensi ó n temporal, que se constituyen con la preposici ó n hasta seguida de un adverbio o sustantivo de designaci ó n temporal precisa o gen é rica( Á lvarez 2005, 61)”:

(13) Teo y Ruth esperan a que la doctora Romero venga a comentarles los resultados de las pruebas. Ahora sabr

á

n si los mareos y los zumbidos en el o

í

do de Teo son a causa de la enfermedad de Meniere.

Doctora Romero De momento no vamos a hacer m

á

s pruebas. Les voy a pedir que hagan una cosa. Tr

á

igame todos los medicamentos que tengan en casa necesito ver los componentes, ver si alguno le est

á

provocando alguna reacci

ó

n.

Teo En casa tenemos un caj

ó

n de medicinas, como el de todas las casas, pero ni las miramos, la verdad. No las usamos.

Doctora Romero Perfecto. Tr

á

igamelos, incluso los que hace mucho tiempo que no utiliza tambi

é

n, porque me pueden dar alguna pista para saber lo que tiene.

Ruth Ya le dije los que tenemos.

Doctora Romero No es que no me fie, es que cualquier pista es importante para m

í

, ¿de acuerdo?

Teo Se lo traemos. Gracias, muchas gracias.

Doctora Romero Hasta la semana que viene.

(16/11/2015) (14) Leonor es una joven que acaba de sufrir un desmayo en su casa. Su madre, Elo

í

sa, se ha llevado un buen susto porque ha estado inconsciente durante m

á

s de cinco minutos.

Elo

í

sa Doctora.

Leonor Hola.

Doctora Romero Hola. Bueno, los resultados son normales, ¿de acuerdo? O

sea, no hay embarazo, no hay resto de estupefacientes, los

niveles de az

ú

car son normales, no hay arritmias, el az

ú

car

(25)

Como se puede ver en la interacci ó n que sigue a continuaci ó n, tanto el m é dico como la enfermera no emiten una despedida convencional al abandonar a la paciente. Cuando el reencuentro entre los hablantes est á previsto dentro de poco tiempo, la despedida puede ser omitida y la sustituyen un enunciado que comunica expl í citamente la marcha “Me voy” o la forma verbal gramaticalizada “venga”. Estas formas funcionan como marcador de cierre de la interacci ó n:

est

á

bien, pero el colesterol est

á

un poco alto. Y eso pues seguro que es por la dieta tan buena que llevas. Y bueno, tampoco hay signos de epilepsia, as

í

que vamos a continuar.

¿De acuerdo?

Elo

í

sa Vale, vale.

Doctora Romero Ahora mismo viene Clara.

Leonor Vale.

Doctora Romero Pero, Elo

í

sa.

Elo

í

sa S

í

.

Doctora Romero Me gustar

í

a que se viniera conmigo un segundito.

Elo

í

sa Vale, vale. Muy bien, doctora, la acompa

ñ

o.

Doctora Romero (A la paciente) Viene ahora.

Elo

í

sa (A la paciente) Ahora vengo, cariño.

Leonor S

í

.

Doctora Romero Hasta ahora.

(17/12/2015)

(15) Manuel acude a urgencias con su hija Alba, que tiene fiebre, la orina oscura, dolor abdominal y cansancio. Est

á

muy preocupado.

Doctor Dacaret Una última pregunta un poquito delicada. Tiene alg

ú

n tipo de antecedente de leucemia. Alg

ú

n familiar... aunque sea alg

ú

n primo lejano, un abuelo.

Alba (A su padre) No, ¿verdad?

Manuel No, no.

Alba ¿Por qu

é

, porque podr

í

a ser leucemia?

(26)

Por otro lado, bajo la categor í a de las despedidas definitivas incluimos las escenas en las que el paciente est á teniendo el último encuentro con el m é dico, porque est á curado (o mejorado) despu é s del tratamiento y dado de alta del hospital. Mientras que las despedidas transitorias se caracterizan por la brevedad y la convencionalidad, las definitivas se destacan por el patr ó n discursivo y el intercambio de bastantes elementos f á ticos. Hemos comprobado que los hablantes cooperan para gestionar el final de la interacci ó n a trav é s de los turnos de palabra y los elementos f á ticos.

Tambi é n ha sido posible corroborar que las f ó rmulas m á s frecuentes que marcan el cierre son “adi ó s” y “hasta luego”. No obstante, la despedida no se completa por estas expresiones de manera aislada, sino que casi siempre se les anteponen los preludios. En este aspecto, Schegloff y Sacks (1973, 80) sostienen que una fase de cierre de conversaci ó n adecuadamente dise ñ ada contiene al menos una secuencia que precede a la despedida (pre-closing) y el intercambio de despedidas (terminal exchange). Pues son m é dicos, quienes inician el cierre,

8)

ya que en los hospitales ellos toman el

8) En este sentido, los estudios de White et al. (1994) y West (2006) también demuestran que son los médicos los que inician la mayoría de las despedidas de las consultas. Y West (2006, 391) subraya al respecto como lo siguiente: “The absence of terminal utterance from the patient seemed to be a noticeable absence.”

Doctor Dacaret Eres demasiado joven, Alba. Eso ser

í

a ponerse en lo peor y eso no conviene. Estate tranquila. Me voy.

(Clara, la enfermera entra a box y prepara a la paciente para las pruebas.) Clara A ver, cari

ñ

o te vas a poner el camisoncito. Aqu

í

tienes. Si

necesitas ir al servicio, est

á

n aqu

í

a la izquierda.

Alba Vale, gracias.

Clara Venga.

(02/11/2015)

(27)

papel activo y tienen el control de la interacci ó n. Las formas m á s frecuentes que se anteponen a la despedida son varias: retornar a la cuesti ó n del diagn ó stico, realizar un resumen del tratamiento, hacer referencia a la evoluci ó n general del paciente, dar indicaciones para el manejo de la medicaci ó n y comprobar la comprensi ó n del paciente al respecto. El paciente, por su parte, puede coger el turno en cualquier momento para las preguntas. Y el m é dico emite expresiones como “Nada m á s”, “Y poco m á s”,

“Por mi parte poco m á s” para aludir a la despedida:

(16) Marta, que lleg

ó

a urgencias por una reacci

ó

n al

é

rgica, ya se encuentra estable.

Tras indagar en las posibles causas, el doctor Dacaret ha concluido que Marta, podr

í

a tener alergia a un aditivo: el glutamato monos

ó

dico, muy usado en la comisa asi

á

tica.

Doctor Dacaret Bueno, entonces vamos a hacer una cosa: vamos a eliminar del todo la comida china y, sobre todo, cuando vayas a comer alg

ú

n snack o aperitivo, cualquier bolsa de patatas de las que sean, vas a fijarte en el dorso que no aparezca el aditivo “E621”. Vamos a estar alg

ú

n tiempo comprobando si tu organismo funciona sin ese componente, y si es as

í

, es que hemos dado con la tecla.

Marta Vale, o sea que elimino de la dieta todo lo que sea patata frita...

Doctor Dacaret Fuera...

Marta …Snacks. Vale.

Doctor Dacaret Te lo lees y si lo detectas, se acab

ó

.

Marta Vale.

Doctor Dacaret Pues nada m

á

s . Te espero en tres semanas.

Marta Vale, pues muchas gracias.

Doctor Dacaret A ti, que te vaya muy bien.

Marta Gracias.

(27/10/2015)

(28)

(17) El doctor Dacaret acaba de recibir los resultados de la anal

í

tica de Luciano: el electricista que la tarde anterior fue ingresado por un problema en el h

í

gado.

Doctor Dacaret […] Por mi parte, poco m

á

s. ¿De acuerdo?

Luciano Pues muchas gracias, Hamman.

Doctor Dacaret Bueno. Y su hijo est

á

bien, se

ñ

ora. As

í

que tranquila.

La madre de Luciano Gracias, doctor, Gracias.

Doctor Dacaret Hasta luego.

La madre y la novia Hasta luego.

(28/12/2015)

Es interesante observar c ó mo los m é dicos hacen uso de enunciados de actitud altruista como “Os dejo solos, ¿eh?”, “Os dejo tranquilos”, “Os dejo un rato a solas” para avisar al paciente y a su acompa ñ ante sobre el fin del encuentro:

(18) Carlos acude al hospital por una herida en la pierna que no acaba de curarse del todo. Est

á

preocupado porque piensa que se le ha infectado. Ahora se encuentra en la unidad del paciente, acompa

ñ

ado por su mujer, Alba.

Doctor Herranz Buena idea. Y tambi

é

n les recomiendo que...visiten a un nutricionista.

Alba Muy bien

Doctor Herranz Est

á

bien comer sano, y leer e informarse, pero un nutricionista le dar

á

consejos para evitar las carencias.

Comer

á

n sano y a Carlos no le faltar

á

nada.

Alba Muy bien, de acuerdo, lo haremos. Claro que sí.

Doctor Herranz Os dejo tranquilos que habl

é

is, ¿vale?

Carlos Gracias.

Alba Muchas gracias. Gracias.

Doctor Herranz (A la mujer) Encantado.

(22/12/2015)

Como queda bien mostrado en los fragmentos (16), (17) y (18), en el

(29)

caso de que el paciente est é cooperando discursivamente, toma el siguiente turno y transmite el agradecimiento. Las f ó rmulas m á s frecuentes son frases nominales u oraciones que expresan la gratitud: el sustantivo gracias o el verbo agradecer. Lo que nos llama la atenci ó n es el hecho de que estas aparezcan casi siempre reforzadas con unidad de gratitud, que puede ser a trav é s de algunos intensificadores o de la repetici ó n del agradecimiento. Las expresiones recopiladas son “Gracias por todo”, “Much í simas gracias”,

“Muchas gracias, de coraz ó n”, “Muchas gracias. Gracias de verdad”, “Gracias.

No s é c ó mo agradecerle todo esto”, “Gracias por todo y no s é ... Gracias a ti, de verdad”, “Doctor, yo quer í a agradecerle de nuevo todo lo que ha hecho por mi hija y por m í . Muchas gracias”.

En el turno siguiente, el m é dico responde educadamente y sigue orient á ndose hacia el cierre de la consulta. La f ó rmula com ú n de devoluci ó n del agradecimiento es minimizar el trabajo realizado refiri é ndose al papel o la obligaci ó n profesionales. Y son estas secuencias donde aparecen m á s expresiones f á ticas. Los m é dicos y enfermeros hacen comentarios informales o muestran afectos recapitulando los consejos ya dados con un tono y gesto emp á ticos:

(19) Pasada una semana, Ricardo, el joven que quer

í

a ser boxeador, abandona la clínica fuera de peligro. Pero con la seria advertencia de los m

é

dicos de que no puede volver a los rings. (Est

á

despidi

é

ndose de Pepa, la enfermera.) Ricardo Quer

í

a pedirte perd

ó

n por haberla liado tanto y...

Pepa No te preocupes. No pasa nada. Ya sab

í

amos lo que te pasaba. Ya est

á

. ¿Vale? Bueno. Que no te quiero ver mucho por aqu

í

. Hasta luego.

Ricardo Hasta luego.

(16/12/2015)

(30)

(20) En la unidad de la paciente, Alba, que sufri

ó

una hemorragia supragnoidea que casi acaba con su vida.

Doctor Dacaret Hemos hecho un conteo de las plaquetas y ha salido muy bien el resultado, así que te vamos a dar el alta, ¿de acuerdo?

Alba ¡Qu

é

bien!

Doctor Dacaret ¿S

í

?

Alba Muchas gracias.

Doctor Dacaret Gracias a vosotros. De todas formas, tienes que pensar en las instrucciones que te hemos dado. ¿De acuerdo? Y son de por vida, ¿eh?

Alba S

í

, s

í

, ya se encargar

á

mi padre de que las cumpla.

Doctor Dacaret ¿S

í

?

Alba

É

l es incapaz de saltarse una norma.

Doctor Dacaret Muy bien, pues nada m

á

s. Cu

í

date mucho.

Alba Muchas gracias.

El padre de Alba Gracias.

Doctor Dacaret Hasta luego.

Alba y su padre Hasta luego.

(01/11/2015)

Los estudios de Laver (1975, 1981) son esclarecedores a la hora de

entender las caracter í sticas discursivas de las despedidas en relaci ó n con la

comuni ó n f á tica. El investigador se ñ ala dos funciones principales de la

comunicaci ó n f á tica en la fase de cierre de una conversaci ó n. Por un lado,

permite a los participantes realizar una despedida en cooperaci ó n, puesto

que el posible sentimiento de rechazo por parte de la persona que queda

(esto es, en t é rminos de la cortesía ling üí stica, el riesgo de da ñ ar la imagen

negativa del interlocutor) se mitiga gracias a los comentarios f á ticos. Por

otro lado, sirve para consolidar la relaci ó n entre los dos participantes,

mediante un comportamiento que enfatiza el placer del encuentro, la

afirmaci ó n de la mutua solidaridad y el acuerdo para un reencuentro en el

(31)

futuro (Laver 1975, 231). As í pues, la primera funci ó n de los comentarios f á ticos en la fase de despedida se entiende como mitigaci ó n y la segunda, consolidaci ó n. Laver (1981, 303) a ñ ade que, siguiendo la norma de la cortes í a, en la despedida entre los participantes que no se re ú nen con frecuencia, es utilizada al menos una fase de mitigaci ó n o de consolidaci ó n, junto con alguna despedida convencional.

9)

Teniendo en cuenta lo expuesto, creemos que algunos enunciados marcados de las conversaciones arriba presentadas encajan en el papel que juegan los elementos f á ticos para la despedida. Por ejemplo, la voz humor í stica del (19) “Que no te quiero ver mucho por aqu í ” mitiga el cierre seco de la interacci ó n institucional. Y, en la conversaci ó n (20), el m é dico introduce la se ñ al del cierre del encuentro recordando las instrucciones cl í nicas (“tienes que pensar en las instrucciones que te hemos dado. ¿De acuerdo? Y son de por vida, ¿eh?”) antes del intercambio de despedidas finales (terminal exchange). A primera vista, esta secuencia que precede a la despedida (pre-closing) no parece envolver elementos fáticos, pero si la analizamos desde varios á ngulos, podemos apuntar que ayuda a gestionar de manera amigable la despedida. Seg ú n la escena, el m é dico se dirige a la paciente joven, acompa ñ ada por su padre, con un tono patriarcal, pero ese tono se proyecta afectivo tanto por el gesto facial y

9) Los comentarios que sirven para la primera función son de tipo “I am sorry, I have to go, I have to give a lecture” o “I´m afraid I must be off, I have to relieve the babysitter”. Y para reforzar la relación sirven los enunciados que hacen referencia al placer del encuentro (“It was nice seeing you”), al bienestar futuro (“Hope your cold gets better soon”), las amonestaciones benévolas (“Watch how you go”) y se dan las bendiciones (“God bless”). Mencionar sobre el próximo encuentro (“See you next Saturday”) sirve también para consolidar la relación interpersonal.

참조

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