S S O O C C I I E E D D A A D D , , E E C C O O N N O O M M Í Í A A Y Y
P P O O L L ÍT Í TI IC CA A E EN N C C OR O RE EA A
Segundo Simposio Internacional sobre Corea Madrid, 21 y 22 de noviembre de 2001
Organizan:
Centro Español de Investigaciones Coreanas (C.E.I.C) Asociación Española de Estudios del Pacífico (A.E.E.P.)
Colegio Mayor Universitario Nuestra Señora de África
Patrocinan:
Korea Foundation
Embajada de la República de Corea
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright.
Centro Español de Investigaciones Coreanas (C.E.I.C.)
Diseño y Maquetación:
Diseño y realización de cubierta:
Fotografía de cubierta:
I.S.B.N.: 84-
Depósito Legal: M- -2001 Impreso en:
IMPRESO EN ESPAÑA - PRINTED IN SPAIN
S S OC O CI IE ED DA AD D , , E E CO C ON NO OM MÍ ÍA A Y Y
P P O O L L ÍT Í TI IC CA A E EN N C C OR O RE EA A
Coordinadores:
Alfonso Ojeda Álvaro Hidalgo Ernesto de Laurentis
C.E.I.C
La Korea Foundation ha contribuido a la edición de esta obra.
La Editorial, entidades organizadoras y patrocinadores no se identifican necesariamente con los criterios emitidos en la presente publicación. Las opiniones expresadas corresponden a las ponencias presentadas en el Segundo Simposio Internacional sobre Corea, perteneciendo a la exclusiva responsabilidad de sus autores.
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ÍNDICE
Nota preliminar... 7
Primera sesión: sociedad y cultura... 9 El modo de vida coreano... 11 Kim Hye Jeoung
Una introducción al pensamiento coreano: tradición, religión
y filosofía... 19 Antonio J. Donemech del Río
La pintura social coreana (Min-Hwa)... 45 Kim Kyoung Ran
Segunda sesión: dinámica económica, comercial y social en Corea... 53 Situación actual y perspectivas de la economía de la
República de Corea... 55 Pablo Bustelo
El nuevo marco laboral en la República de Corea... 65 Álvaro Hidalgo
Las relaciones comerciales de los países del este asiático: un análisis detallado para Corea del Sur... 83 Carmen Díaz Mora
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Tercera sesión: política coreana y relaciones con
la Unión Europea... 105 Relaciones entre la Unión Europea y Corea... 107 Alfonso Ojeda
Actitudes y reglas políticas en la República de Corea... 133 Javier Baonza García
Perspectiva de paz en la península coreana... 161 Ernesto de Laurentis Ollero
Cuarta sesión. Mesa redonda: relaciones intercoreanas y seguridad en el noreste asiático... 181 La cuestión coreana y el equilibrio estratégico en el noreste de Asia... 183 Fernado Delage
Corea del Norte en el proceso intercoreano... 193 Rafael Bueno
Relaciones intercoreanas y seguridad en el noreste asiático... 203 Lee Seoung-Hee
Ceremonia de clausura... 211 Discurso de clausura del segundo simposio internacional sobre Corea.. 213 Excmo. Sr. Lee Won Young
Nota Preliminar
7 NOTA PRELIMINAR
La favorable acogida de nuestra anterior publicación (Corea frente a los desafíos del siglo XXI. CEIC. Madrid, 2001) no ha podido caer en el olvido. Desde su creación, el Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC) viene desarrollando actividades de estudio y documentación en el seno de la Asociación Española de Estudios del Pacífico (AEEP) y también en otros ámbitos de carácter académico, como la Universidad Complutense de Madrid o la Universidad de Castilla-La Mancha. Pero siempre hemos prestado especial atención -como si se tratase de nuestro buque insignia- a la concepción, celebración y publicación de los simposios internacionales sobre Corea.
El presente libro recoge las distintas intervenciones presentadas durante el II Simposio Internacional sobre Corea que, bajo el título Sociedad, Economía y Política en Corea, se celebró en Madrid durante los días 21 y 22 de noviembre de 2001. No se trata, pues, de una obra definida con pretensiones de exhaustividad. La propia lógica de los simposios impide unificar los contenidos, apreciaciones y estilos en su más plena consideración. En consecuencia, ofrecemos una serie de cuestiones que, sin duda, propiciarán la reflexión e incluso el contraste de opiniones, y pese a las limitaciones derivadas de su razón de ser, va a enriquecer la no tan abundante relación de ensayos coreanos publicados en lengua española.
Siguiendo el orden marcado por el Simposio, la presente obra está dividida básicamente en cuatro secciones. La primera aborda diversas facetas de la sociedad y cultura coreanas, incluyendo el factor religioso y filosófico, los elementos populares de la pintura y la apreciación que desde Occidente se tiene de la península coreana. Como suele ser habitual en nuestras investigaciones, no es posible silenciar la dinámica económica, comercial y social. Además de tomar el pulso a la situación económica actual e indagar sus perspectivas futuras, nos internaremos por el renovado marco laboral de la República de Corea, sugestivo y al tiempo polémico, hasta desembocar en la ciertamente desequilibrada relación comercial entre España y Corea del Sur. La tercera sección del Simposio se destina a examinar el conjunto de reglas que determinan la alternancia política, así como las actitudes de las organizaciones surcoreanas que expresan el pluralismo político. Este año introducimos como novedad el análisis de las relaciones euro-coreanas. Sin embargo, el recurrente tema de la perspectiva de paz vuelve a aparecer, si bien actualizado y con perfiles específicos. La última sección, perteneciente a la mesa redonda, añade interesantes reflexiones sobre las relaciones intercoreanas y la seguridad
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en el noreste asiático. Transcribimos, por último, las palabras pronunciadas por el Embajador de la República de Corea durante la ceremonia de clausura.
Quede constancia de nuestro sincero agradecimiento a los organizadores (CEIC, AEEP, CMUNSA) y patrocinadores (Embajada de Corea y Fundación Corea). Sin su valiosa colaboración, difícilmente hubiera fructificado nuestra labor. No obstante, estas líneas van dirigidas a todos los interesados por la realidad coreana. Dedicamos el presente libro a nuestros lectores con esperanza, ilusión y afecto; exactamente, los mismos cánones bajo los cuales fue concebido y desarrollado el II Simposio Internacional sobre Corea.
Los coordinadores www.ceic.ws
P P R R I I ME M E R R A A S S E E S S I I Ó Ó N N
S S OC O CI IE ED DA AD D Y Y C C UL U LT TU UR RA A
El modo de vida coreano
11 EL MODO DE VIDA COREANO
Dña. Kim Hye Jeoung∗
El lejano Oriente continúa siendo lejano y desconocido, a pesar de que estamos viviendo en una época en que cualquier noticia da la vuelta al mundo entero en unos minutos. Esto no sólo es imputable a la distancia geográfica sino también a la diferencia de modus cogitandi y de modus vivendi en que se basa el conjunto de una sociedad. Si analizamos el comportamiento de una sociedad, lo primero que descubrimos es la relevancia que adquieren los fundamentos religiosos como principios reguladores de la estructura vital de un país. Sobre todo, si nos referimos al período en el que la política estaba estrechamente ligada a la religión y cuyas pautas éticas servían como directrices para gobernar al pueblo.
A lo largo de la historia de Corea, las religiones desempeñaron un papel fundamental a la hora de configurar un sistema socio-político, ya que tanto los monarcas de la dinastía Shilla como los de Koryo toman bajo su protección el budismo como guía espiritual del Estado; en cambio, los de Choson optaron por el confucianismo como substrato moral del Estado.
Esta imbricación entre la política y la religión, actualmente delimitadas en sus funciones, contribuyó a moldear la estructura social que subsiste hoy en día. En este sentido, fijaremos nuestra atención en las tres religiones principales que sellaron la idiosincrasia del pueblo coreano: el chamanismo, el budismo y el confucianismo.
CHAMANISMO
El chamanismo es la creencia más antigua. Su origen se remonta a la era neolítica y se manifiesta a través de la forma peculiar de los enterramientos. La cabeza del cadáver dirigida hacia el este, por donde sale el sol, señala con evidencia el deseo de que el alma de los muertos siga en comunión con las fuerzas positivas de la naturaleza.
A diferencia del budismo y del confucianismo, que provienen de China, el chamanismo coreano es autóctono. De carácter animista, se arraiga en la creencia de la inmortalidad del alma y su presencia en cada
∗ Universidad de Salamanca.
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unidad elemental de la materia, incluso en un árbol o un piedra, creando así el culto a los espíritus o a la naturaleza.
El chaman, llamado mudang, se consideraba como mediador entre el mundo de los vivos y los muertos, conectado con el orbe espiritual. La creencia en el poder sobrenatural del chaman que se comunica con los espíritus contribuía a que éste asumiera el papel de líder en la comunidad.
Mientras los Tres Reinos, formados por Koguryo (37 a.C.-668 d.C.), Paekche (18 a.C.-660 d.C.) y Shilla (57 a.C.-935 d.C.) crecían consolidándose como monarquías, los chamanes frecuentaban la corte real ejerciendo su influencia, ya que los reyes despachaban con ellos los acontecimientos importantes del Estado o buscaban su asesoramiento para resolver los problemas provocados por los desastres naturales. Su principal ocupación en la corte era presidir el rito de plegaria para invocar la lluvia, llamado kiuche y dedicado al dios de las cosechas, de vital importancia en la cultura agrícola.
El pueblo requería su actuación para librarse de las desgracias o de las enfermedades causadas por los espíritus maléficos y fuerzas destructoras. De la misma manera, se creía que los chamanes eran los únicos que podían guiar el alma de los fallecidos a un retiro de paz. Los rituales exorcistas se acompañaban de danza y música, lo que les permitió entrar en trance de éxtasis para comunicarse con el otro mundo.
A pesar de que el chamanismo fue retrocediendo paulatinamente, la introducción del budismo bajo la tutela de la realeza y la clase aristócrata en el período de la dinastía Koryo no ocasionó una confrontación religiosa.
Al contrario, muchos elementos chamánicos se fundieron con los cultos budistas. Ni siquiera con el pleno apogeo del confucianismo, llegado de la mano de la dinastía Choson, se produjo el abandono de las prácticas y creencias chamánicas. Sin embargo, en este período de transición, el estatus social de los chamanes, que gozaban del favor de los reyes, se fue degradando, y con el paso del tiempo acabaron perteneciendo a la clase humilde. El avance de la tecnología y de la medicina los marginó, identificándolos como un símbolo de superstición, lo que no mermó ni un ápice la fe que profesan los que acuden a ellos en busca de solución para sus problemas. En la actualidad su función como sanador se restringe a los casos límite como último recurso para intervenir en las enfermedades de etiología desconocida o imposibles de curación por la medicina moderna.
Aunque de manera simbólica, todavía sigue vigente la práctica de la ceremonia llamada kosa, en la que el ritual chamánico sirve para ahuyentar los malos espíritus con el propósito de prevenir cualquier desgracia antes de emprender algún proyecto vital o actividad laboral de
El modo de vida coreano
13 importancia. No resulta extraño observar, con variantes actualizadas a la época, este tipo de ceremonia en las empresas modernas o incluso en los campus universitarios, la mayoría de las veces más con sesgo folklórico que llevados por una convicción real.
El chamanismo está enraizado profundamente en la tradición, y su influjo en la sociedad actual se extiende desde la vida cotidiana hasta la creación artística. El arte moderno en su pretensión de trascender los fenómenos ocultos de la naturaleza o en su planteamiento renovado sobre la eterna cuestión del “más allá” se inspira en los ritos chamánicos que quedan plasmados en las artes plásticas, musicales y escenográficas.
BUDISMO
El asentamiento de los Tres Reinos requerió una nueva religión para lograr la cohesión espiritual del pueblo, dado que el chamanismo no era una religión dogmática.
El budismo llegó a través de China. En Koguryo, durante el reinado del rey Sosurim, el budismo fue introducido por el monje Shundao procedente del antiguo reino Quin del norte de China, en el 372. En Paekche, lo transmitió el monje indio Maranta procedente del Estado Don- Jin de China en el año, 384. En Silla, el monje Mukhoja de Koguryo introdujo el budismo, pero fue perseguido en sus comienzos. Después de 100 años, el rey Pophung lo reconoció oficialmente tras el martirio, en el 527, de Yi Cha-don, famoso sacerdote budista1.
En este período, el budismo se difundió bajo la protección y el apoyo de la familia real y de la aristocracia. De esta manera, llegó a ser la religión principal de Estado. Durante el proceso de unificación de los Tres Reinos, concluido por Shilla, el budismo amplió su presencia aliado a la corona, y desempeñó un papel principal como ideología nacional.
El fundador de Koryo (918-1392), el rey Taejo, instituyó el budismo como religión oficial. Las constantes amenazas de invasión por parte de pueblos vecinos movieron al gobierno a la búsqueda de un refugio espiritual para atraer hacia sí todas las fuerzas benefactoras por mediación de Buda como un blindaje ante las contingencias.
Así, el budismo se fue aliando con el poder, convirtiéndose en el estandarte de la salvación nacional. Al igual que sucedió en el reinado de los Reyes Católicos de España, la religión budista sirvió como
1 Historia de Corea, editado por el Ministerio de Educación, Ed.Jungmoonsa, Seúl, 1995, P35
Sociedad, economía y política en Corea
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aglutinadora de voluntades y garante de la protección nacional contra los invasores. De hecho, el budismo creció y se expandió bajo el auspicio de la corte y poderosas familias, de las que procedían algunos de los monjes más representativos de la época.
La aristocracia, en particular las mujeres, puso en peligro su fortuna debido a las generosas donaciones que realizó a templos y monasterios budistas. Toda su hacienda, casas y tierras pasaron a engrosar el patrimonio budista, con el consiguiente efecto sobre el flujo de la economía nacional. De este modo, los monjes abdicaron de su vocación austera y se dejaron tentar por la ostentación y la vida placentera. Para poner fin a esta situación, el rey Hyonjong (1009-1031) decretó la prohibición de hacer donaciones a la comunidad budista. En este estado de cosas, el enriquecimiento de las instituciones y el alejamiento de su ideario, junto con el auge de las corrientes confucianas, ya fuertemente implantadas, sembró la apatía y la indiferencia entre el pueblo. Por otro lado, sirvió como argumento a Lee Songye, fundador de la dinastía Choson, para denunciar la corrupción de la corte de la dinastía Koryo, derivada de la gestión política de los monjes, y justificar así un golpe de estado. A partir de entonces, la religión budista fue perseguida por los sucesivos gobernantes.
En principio, el budismo es una religión filosófica con severas disciplinas que hace hincapié en la salvación personal a través de la renuncia a los deseos mundanos, y en el logro que significa la liberación del eterno engranaje de reencarnación con objeto de que el alma del
“iluminado” repose en el Nirvana.
Cuando ocurre algo desagradable, en Corea se oye con frecuencia
“¿qué mal habré hecho yo en mi vida anterior para merecer esto?”. Este
“mea culpa” proviene de la mentalidad budista, conformando un cliché, ya que el concepto de la reencarnación y la karma obliga a la gente a asumir no sólo la responsabilidad de sus acciones presentes sino también la de haber nacido en un mundo de sufrimiento.
La karma concierne principalmente a la acción, sometida a la ley de causa y efecto: la realidad presente de cada ser es una consecuencia de los hechos de sus vidas anteriores. Por lo tanto, cada individuo se postula como hacedor de su propio destino en su devenir existencial, dependiendo del esfuerzo y la voluntad de superación de sí mismo en la vida presente.
Actualmente, se ha proclamado como fiesta nacional el día del nacimiento de Buda, dado el elevado número de budistas que hay entre la población coreana (alrededor del 46%). La gente lo celebra acudiendo a los templos, en donde coloca las lámparas votivas para la salvación de las almas de los difuntos. La oración de 100 días se practica por los budistas
El modo de vida coreano
15 con objeto de realizar los deseos difícilmente alcanzables o amparar a quienes atraviesan por dificultades. En muchas ocasiones, los padres de hijos que tienen que presentarse al examen de selectividad elevan una oración para que éstos puedan superar la competencia feroz que existe para ingresar en la universidad. La meditación Zen sigue utilizándose como una práctica habitual para relajarse de las actividades estresantes de este mundo.
Aunque el budismo no intervino en la construcción de la estructura social, como sucede en el caso del confucianismo, es una de las religiones más importantes en Corea y la enseñanza de los monjes venerables tiene amplia aceptación en la sociedad actual.
CONFUCIANISMO
El confucianismo expandió sus enseñanzas en los Tres Reinos, incluso antes que el budismo, aproximadamente a principios de la era cristiana. Sin embargo, su verdadero florecimiento se produjo en la dinastía Choson (1392-1910). El fundador, Yi Songke, trató de eliminar todas las influencias budistas. Adoptó las normas administrativas y el decoro moral del confucianismo como directrices para gobernar y los aplicó en los sistemas de educación, liturgia y administración civil.
El pensamiento de Confucio se caracteriza por la ausencia de los dogmas sobrenaturales, excepto una referencia a un impersonal orden divino presidiendo el cielo sin interferir en los asuntos humanos, y la preeminencia que otorga al arte del bien gobernar y a la consecución de la armonía en la tierra.
Confucio era aspirante a gobernador de un reino, por lo que deambulaba predicando su ideología política y sus preceptos éticos en la China del s.VI a.C.. Aunque su mensaje no poseía ningún potencial religioso, propugnaba el fortalecimiento de la figura del Estado y la consolidación del armazón social, se orientaba hacia una ética de convivencia y de solidaridad entre los humanos. Esta ética se conjugaba en el marco de las relaciones sociales y establecía una serie de obligaciones entre los individuos, el rey y el súbdito, padres e hijos, esposo y esposa, entre hermanos y amigos, jerarquizando el entramado social. La convivencia quedará anclada en este contexto. A lo largo de los cinco siglos de la dinastía Choson, esta estructura fue haciéndose cada vez más rígida, más incluso que en su país de origen. Corea fue más confuciana que el mismo Confucio.
Los gobernantes impusieron los preceptos confucianos a través del modelo de las oposiciones llamado kwago que les brindaba la
Sociedad, economía y política en Corea
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oportunidad de inculcar en los letrados aspirantes a funcionarios el aprendizaje de los canones confucianistas que servirían en adelante para gobernar al pueblo. De la misma manera, los ritos confucianos en la ceremonia de boda y los funerales, acontecimientos trascendentales de la vida humana, fueron impuestos por decreto, ensamblando de forma sólida las pautas confucianas en el sistema social.
Junto con la llegada de la reforma de la tradición confuciana surgió la figura de I-Whang, representante de una línea más ortodoxa, el neoconfucianismo, que ocasionó que Corea se adhiriera a la tendencia purista de forma radical. Las características más destacadas en relación con el sistema social eran las siguientes:
- El culto a los antepasados: Confucio no dejó de insistir a lo largo de todo su magisterio en la excelencia de los estudios como factor esencial para modelar lo que él denominaba el hombre superior, mérito adquirido por uno mismo gracias a la perseverancia en el estudio y no como legado de herencia o privilegio de sangre. Esta doctrina fomentó la veneración hacia la figura de los maestros y la preferencia de manera desproporcionada hacia cualquier actividad vinculada a la esfera intelectual, en menoscabo, no exento de desprecio, hacia el oficio de comerciante o el trabajo físico. Aunque subyace esta tendencia en la mentalidad del pueblo, hoy por hoy se ve matizada por los imperativos de la demanda y el desarrollo vertiginoso de la industria y el comercio.
- El papel de las mujeres como la clase más sojuzgada: la mujer debía total obediencia y fidelidad al marido, como lo exigía la visión confuciana. Todavía permanecen los comentarios derivados de la mentalidad confuciana, con frases como “un vasallo no debe servir a dos reyes al mismo tiempo, ni una mujer a dos maridos”. En contraste con la importancia que representaba la educación para los hombres, en el caso de las mujeres se consideraba innecesario el estudio y se les asignaban funciones domésticas y el cuidado de los niños como únicos quehaceres. El estudio y la lectura era un ámbito vedado a las mujeres.
Encerradas en casa, sólo les estaba permitido asistir al funeral de los familiares más allegados. Su marginación social era total en el contexto confucianista. El modelo ideal de la mujer virtuosa se limitaba a la función de “madre dedicada y esposa fiel”. Se delimitó una separación rígida entre el mundo masculino y el femenino que se recoge en la tradición y se formula en preceptos educativos tales como “cumplidos los 7 años, un niño y una niña
El modo de vida coreano
17 deben sentarse separados”. En consecuencia, las actividades sociales, inexistentes para la mujer, pertenecían exclusivamente al área masculina. La discriminación y la opresión social hacia la mujer fue un detonante de la amplia aceptación que obtuvo el cristianismo en la psicología femenina, ya que sus acólitos eran mayoritariamente mujeres pese a la cruenta persecución que se llevó a cabo con esa religión desde que se introdujo en el s. XVII en el período de la dinastía Choson.
Hoy en día, todavía se mantiene rigurosamente el culto confuciano a los antepasados como un acontecimiento primordial de la vida cotidiana.
La lealtad patriótica, la unidad familiar, y la piedad filial son las virtudes más respetadas en la sociedad moderna, a pesar de la degradación de los valores tradicionales, sustituidos por el culto a la tecnología, al capital y a las reglas del mercado.
BIBLIOGRAFÍA
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Information Service, Ed. Samsung Cultural Printing, Seúl, 1998.
- Choi Ki-Young. El estudio sobre la historia moderna de Corea, Ed.
Hanul, 2001.
- Choi Kun-Young. La nueva visión sobre la historia antigua de Corea, Ed. Sinsowon, Seúl, 2001.
- Han Young-Woo. Nuestra historia recuperada, Ed. Kyongsewon, Seúl, 2001.
- Historia de Corea, editado por el Ministerio de Cultura de Corea, Ed.Jungmoonsa, Seúl, 1995.
- Kim wol-Woon. El budismo, Ed. Kyonsowon, Seúl, 1980.
- Lee Kwangrin. La historia de la cultura coreana, Ed. Iljisa, Seúl, 2001.
- Park Moon-Young. Historia de Corea, Ed. Donghae, Seúl, 2001
Una introducción al pensamiento coreano
19 UNA INTRODUCCION AL PENSAMIENTO COREANO:
TRADICION, RELIGION Y FILOSOFIA
Antonio J. Domenech del Río∗
INTRODUCCION
El pueblo Coreano tiene una tradición filosófica y religiosa milenaria en cuya base encontramos creencias tradicionales y autóctonas que han sido el substrato sobre el que se han ido asentando las distintas tradiciones religiosas y corrientes filosóficas.
El punto de partida de estas creencias tradicionales es el relato de fundación del pueblo coreano. En el libro Samguk yusa (Memorias de los Tres Reinos) encontramos el relato del origen divino del pueblo coreano.
La leyenda relata cómo Hwanung, hijo del dios del Cielo, Hwanin, bajó a la tierra sobre el pico del monte Taebaek, en la península coreana.
Hwanung descendió acompañado por 3000 seguidores, y una vez en la tierra enseñó e iluminó a los humanos sobre 360 clases de trabajos, incluida la agricultura, y cómo conseguir una larga vida, curar enfermedades, y distinguir entre el bien y el mal.
Una vez en la tierra, Hwanung se casó con un oso transformado en mujer por medio de la acción milagrosa de Hwanung. De este matrimonio nació un hijo, Tangun, quien comenzó a reinar en el año 2333 a.C. Él estableció la capital de su reino en Pyongyang y llamó a su reino Choson.
Gobernó durante más de un milenio y al final de su reinado se transformó en el dios de la montaña.1
En este relato fundacional encontramos ya muchas ideas y creencias que posteriormente se amalgamarán con las distintas corrientes religiosas e incluso filosóficas. Por ejemplo, podemos destacar algunas ideas que han caracterizado el pensamiento coreano hasta nuestros días. El
∗ Abogado, master en Relaciones Internacionales. Profesor de Historia de la Cultura de Corea y de Historia de las Religiones y literatura de Corea de la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad del Salvador, Buenos Aires. Korea Foundation Fellow 1996 en la Seoul National University. Miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).
1 Ilyon, Samguk Yusa. Legends and History of the Three Kingdoms of Ancient Korea, Book I, part 1, Seoul: Yonsei University Press, 1972.
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mundo no es considerado como un lugar de exilio y sufrimiento sino todo lo contrario, un lugar tan bueno que hasta los dioses quieren vivir en él.
También se pone mucho énfasis en el vivir bien la vida presente. La vida no puede ser divorciada de los acontecimientos presentes y mundanos. El cuerpo y el espíritu, palabras y acciones, el mundo terrenal y el mundo del más allá, de los espíritus y dioses, no pueden ser separados. Todo forma una unidad. El pensamiento coreano busca como elemento fundamental la
‘armonía’, intentando superar toda clase de dualismos. La simbología del oso es también muy importante, al tratarse de un animal que hiberna en invierno y reinicia su actividad en la primavera, y que ha servido de símbolo de regeneración y vida eterna. Este mito fundacional coreano es un mito que enfatiza la importancia del ser humano. Se considera como primer rey de Corea a Tangun, que nació en esta tierra y es hijo de una osa, y no a su padre, que bajó del cielo. Tangun no es un dios sino el primer antepasado de los coreanos. En los mitos coreanos los protagonistas tienen ascendencia celeste, pero nacen y mueren en esta tierra, y en lugar de cometer grandes actos de heroísmo como los protagonistas de los mitos occidentales, son buenos gobernantes de su pueblo. Esto se puede apreciar también en los mitos fundacionales de los reinos de Koguryo, Pekje y Shilla, en los que el primer rey suele nacer de un huevo, para representar la unión entre la humanidad y la naturaleza.
Los protagonistas de los mitos coreanos son simplemente seres humanos extraordinarios con una visión de futuro para crear un mundo mejor.
Este mito de Tangun además ha ayudado a reforzar durante siglos la identidad nacional y sus valores morales a pesar de las distintas invasiones extrajeras sufridas: cuando el ejercito de Mongolia devastó la península coreana en el siglo XIII, cuando al final del periodo Choson sufrieron la invasión japonesa, durante la lucha por la independencia del yugo japonés, etc. Por esta razón, el movimiento independentista coreano con base en Manchuria tomó a Tangun como símbolo de su lucha y después de la independencia se instauró el Día de Fundación de la Nación o Día de la Ascensión de Tangun como fiesta nacional.2
Tangun ha servido de fuerza conductora a lo largo de la historia de pueblo coreano. Mucha gente en Corea cree que Tangun puede ser la fuerza que ayude a la nación a conseguir su unificación en un futuro cercano. Las dos Coreas pueden identificarse mutuamente como un mismo pueblo, con un mismo origen, Tangun. La creencia en Tangun se puede
2 Lyu Hyun-mi, Tangun: Looking for the Root of the Korean Nation, in Seoul Companion, October 1995, p. 5.
Una introducción al pensamiento coreano
21 convertir una vez más en la fuerza unificadora del pueblo coreano como una única nación.
El pueblo coreano frecuentemente se refiere a sí mismo orgullosamente como “nosotros (uri)", los descendientes de Tangun”, como un pueblo elegido que tiene un origen divino, y su país como un lugar santo, especialmente elegido por Dios para enviar a su hijo.
TRADICIÓN RELIGIOSA EN COREA
Antes de pasar a analizar las distintas tradiciones religiosas en Corea quisiera destacar algunas de las disposiciones y características más sobresalientes en la religiosidad del pueblo coreano. Primero, podemos mencionar que los coreanos son abiertos y con una actitud activa y positiva hacia la religión. Quitando algunas excepciones, como las persecuciones de los católicos, en general, las religiones provenientes del exterior fueron aceptadas con facilidad, y se propagaron con rapidez, como por ejemplo el Budismo y el Confucianismo que llegaron a ser las religiones del Estado. También el protestantismo se ha propagado con gran rapidez en la sociedad moderna coreana.
Segundo, los coreanos muestran una tendencia a ser muy pasionales y emocionales en sus experiencias religiosas. Les gusta hacer experiencias espirituales fuertes y rituales que muevan los sentimientos incluso llegando al éxtasis o la posesión. Este es un ambiente propio de los ritos chamánicos pero que ha sido también tomado por las otras tradiciones religiosas.
Tercero, la armonía y la reconciliación han sido dos valores muy enfatizados a lo largo de la historia del pensamiento religioso coreano.
Conseguir la armonía tanto a nivel personal como de la sociedad es, sin duda, uno de los grandes deseos de todo coreano.
Cuarto, podemos decir que existe lo que en Occidentes llamamos
“sincretismo”, aunque para el coreano la practica conjunta de varias tradiciones religiosas no conlleva connotaciones negativas, como es posible las tenga en Occidente. La mayoría de los coreanos practican varias religiones al mismo tiempo, pero no por ello se crean un conflicto en su interior, para ellos lo importante no son las diferencias doctrinales sino los valores que dichas tradiciones pueden ofrecer a sus vidas. Sus vidas pueden mejorar adoptando ciertas practicas pertenecientes a una u otra religión.
Otra característica del mundo religioso coreano ha sido la capacidad de preservar las tradiciones religiosas provenientes del exterior prácticamente en su forma original. Por ejemplo, las prácticas monásticas
Sociedad, economía y política en Corea
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budistas se han mantenido inamovibles a lo largo de los siglos, o también los ritos confucianos han sido mejor conservados en su forma original y ancestral que en la China o en el Japón. Las distintas religiones e ideologías han sobrevivido de un modo original sin entrar en conflicto con las otras religiones o ideologías, creando una sociedad muy pluralista pero al mismo tiempo bastante armónica y abierta. Las distintas religiones, aunque manteniendo su doctrina y practica ancestral, han sabido aceptar dentro de ellas elementos provenientes de las otras religiones sin producir conflicto. E incluso dentro de la misma tradición conviven muy distintas corrientes, pero siempre intentando mantener el valor de la unidad que es también muy importante para el coreano.
Al acercarnos al mundo religioso del pueblo coreano encontramos un buen número tradiciones religiosas que fueron introducidas en la península desde el exterior a lo largo de la historia. Pero anterior a todas esas tradiciones encontramos una religión tradicional que ha sobrevivido hasta nuestros días y que de cierta manera ha influido en todas las demás tradiciones religiosas. A esta tradición la podemos denominar Chamanismo coreano.
Chamanismo coreano
Chamanismo es una practica religiosa íntimamente relacionada con la experiencia espiritual de la chamana. La chamana, que en Corea es llamada mudang, es la intermediaria que pone en comunicación el mundo de los humanos y el de los espíritus y dioses. Tradicionalmente, las chamanas coreanas han sido clasificadas en dos categorías. Las chamanas que reciben su llamada al ser poseídas por un espíritu o dios, son las llamadas kangshin mudang, y las chamanas hereditarias, las llamadas sesup mudang, es decir aquellas que han sido llamadas a ser chamanas por herencia de sus antepasados; son llamadas a ser chamanas siguiendo la tradición familiar. Los chamanes pueden ser hombres o mujeres indistintamente pero en la practica la gran mayoría de ellos son mujeres.
La chamana que recibe su llamada a través de la posesión normalmente experimenta el descenso de un espíritu o dios después de una larga enfermedad, llamada la enfermedad de los dioses, shinbyong.
Cuando finalmente la persona acepta la llamada de los dioses entonces tiene que pasar a través de una ceremonia de iniciación, llamada naerim kut, el rito de descenso de los espíritus, por medio del cual el dios que la ha poseído es depositado en el interior del cuerpo de la chamana. Es entonces cuando la chamana recibe sus poderes proféticos. Desde este momento la chamana tiene la obligación de cuidar y contentar en todo
Una introducción al pensamiento coreano
23 momento el espíritu o dios que la ha poseído, por medio de oraciones, sacrificios y una vida moralmente sana. Pero para llegar a ser una mudang experimentada tendrán que pasar entre dos y diez años durante los cuales deberá aprender cómo realizar con propiedad todas las prácticas chamánicas, especialmente el rito chamánico principal, llamado kut.
Esta función de mediadora entre el mundo de los vivos y el otro mundo lo hace a través de un rito llamado kut. La mudang, por medio de danzas, canciones, profecías, historias..., entra en comunicación con el otro mundo y se deja poseer por los espíritus de los antepasados y por los dioses entrando en estado de éxtasis. La chamana comunica los deseos de los humanos a los dioses y revela las intenciones de los dioses a los humanos. Por medio de los kuts la chamana intenta resolver los problemas de mala fortuna, especialmente enfermedades y muerte, y de esta forma, restaurar la armonía, felicidad y la buena fortuna.
El kut básicamente consiste en 12 partes o koris, y se puede decir que cada kori es como un pequeño kut en sí mismo, dedicado a un dios o espíritu concreto. El número 12 simboliza totalidad, como 12 son los meses del año. La estructura básica del kut sigue una primera parte de evocación, una segunda de entretenimiento y una última de despedida de los espíritus. Los kuts se pueden clasificar en general en cuatro tipos: los dedicados a los muertos, los kuts para la curación de enfermedades, los dedicados a rezar para conseguir buena fortuna y los dedicados a las mudangs, como por ejemplo, el kut de iniciación o naerim kut.
La función principal de estas prácticas chamánicas es la de realizar los deseos y las necesidades temporales de los humanos. La gente busca los servicios de la chamana por necesidades muy prácticas, por ejemplo, recuperar la salud, tener descendencia, obtener riquezas, o incluso poder.
Estos elementos prácticos y mundanos son llamados kibok, la esperanza de verse cumplidos los deseos mundanos. El Chamanismo coreano ha sabido armonizar durante miles de años los elementos místicos y mundanos. Y ha sido la fuerza que ha mantenido esta actitud místico-mundana del pueblo coreano.
La idea de totalidad y de unión de los opuestos son los símbolos más característicos del Chamanismo coreano. Pero al mismo tiempo, se considera que ésta unión y armonización no será posible sino es a través del sufrimiento y el conflicto.
El Chamanismo coreano cree que los seres humanos deben su nacimiento a los dioses, y cuando el o ella muere, vuelve al mundo de los dioses en forma de espíritu. Allí continuarán su vida, pero manteniendo aún su relación con el mundo de los vivos por medio de la mudang. No existe un corte total entre el mundo de los vivos y el de los antepasados.
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Los espíritus y dioses que tienen una influencia sobre los humanos son llamados en general kwisin y podemos clasificarlos en cuatro categorías:
primero los dioses y espíritus celestiales, como por ejemplo, Hananim, el dios del cielo, Okhwang Sangje, el dios proveniente del Taoísmo chino, los Budas y Bodhisatvas, y los dioses celestiales. Segundo, los dioses y espíritus terrenales, como por ejemplo muchos de los héroes y grandes personajes de la historia coreana y china. Tercero, los espíritus de la casa, el Señor de la casa, el dios de la cocina, el espíritu de los baños, etc. Y cuarto, tenemos los espíritus de la tierra, son espíritus que gobiernan sobre ciertas áreas, como los espíritus de las montañas, los reyes dragones, los espíritus protectores de las distintas regiones, etc.3
El Chamanismo ha jugado también un papel muy importante en mantener y preservar la cultura tradicional coreana y el espíritu nacionalista a lo largo de los siglos. La chamana se siente orgullosa de su papel como protectora de las tradiciones y de la llamada cultura
“tradicional” coreana. En sus ritos o kuts no utilizan ningún tipo de vestido tipo occidental e incluso en su vida diaria insisten en ser fieles a las costumbres, alimentos e incluso peinados tradicionales coreanos. Ellas también se sienten protectoras de la nación y por esta razón en prácticamente todos los ritos dedican una parte a rezar por el bien de la nación. Además, tienen algunos kuts especialmente dedicados a interceder por el bienestar de la nación.4
Taoísmo
Es difícil determinar la fecha exacta de la introducción del Taoísmo, tanto como filosofía, como religión, en Corea, pero algunas pinturas encontradas en tumbas pertenecientes al periodo de Koguryo ya muestran una influencia Taoísta. Inscripciones pertenecientes al siglo VII d.C. indican que en este tiempo ya se conocían y estudiaban los escritos de Lao Tse y de Zhuang Zi.
El Taoísmo en Corea puede ser clasificado en tres tipos, Taoísmo de Estado o Taoísmo del gobierno real, Taoísmo práctico y Taoísmo popular. Cuando el Taoísmo fue introducido en Corea por primera vez, fue protegido por el gobierno real. Por tanto, el Taoísmo fue considerado como una práctica de Estado. Los maestros taoístas rezaban por la paz de
3 De Fraeye, Mark, and Vos, Frits, Korea. Scenic beauty and religious landmarks Belgium: Pandora, 1996, p. 136.
4 Kim Hogarth, Hyun-key, Korean Shamanism and Cultural Nationalism, Seoul:
Jimoondang Publishing Company, 1999, pp.338-349.
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25 la nación y realizaban las ceremonias para traer buena fortuna al rey y sus súbditos. Los maestros taoístas del Estado se llamaban toryu. Aunque ellos realizaban estos ritos por la nación, nunca formaron una tradición religiosa aparte con sus cultos propios para la gente común. La otra rama del Taoísmo en Corea, la que hemos llamado Taoísmo práctico, fue desarrollada por algunos intelectuales que estudiaron las escrituras taoístas y practicaban las técnicas corporales para obtener sabiduría y longevidad, pero tampoco ellos nunca desarrollaron el Taoísmo como una institución religiosa independiente. Por último, tenemos el Taoísmo popular, que incluye aquellas creencias y prácticas que se propagaron entre el pueblo y que han sido conservadas dentro de otras tradiciones religiosas, entre ellas podemos mencionar la creencia en el dios de las “Siete Estrellas”, Chilsong, que es quien determina la duración de la vida de los seres humanos y trae bienestar a las personas. También tenemos toda una tradición de adivinos que basan su conocimiento en textos provenientes del taoísmo chino, y otras divinidades provenientes del Taoísmo chino.
Todas estas divinidades ahora forman parte del panteón tanto Budista como Chamano. Pero el Taoísmo no se desarrolló como religión independiente e institucionalizada en ninguna de estas formas.5
Tanto el Taoísmo de Estado como el Taoísmo práctico desaparecieron completamente durante la época Choson, mientras que el Taoísmo popular ha sobrevivido en las costumbres y creencias populares de la gente. Y algunas de las nuevas religiones que surgieron a finales de la dinastía Choson incluyeron ciertos elementos taoístas entre sus creencias y principios. Aunque el Taoísmo no consiguió proliferar como un culto independiente, sí fue capaz de influir con sus ideas de paciencia, simplicidad, desapego y armonía, las distintas capas de la sociedad y las otras tradiciones religiosas presentes en la península. Tal vez los rasgos más sobresalientes del Taoísmo que han influido el pensamiento coreana, han sido su búsqueda de bendiciones y de una larga vida. Aún es muy común en Corea ver muchos artículos de la vida diaria, decorados con los dos caracteres chinos correspondientes a estos dos conceptos, su (larga vida) y pok (bendición).
Budismo
El Budismo fue introducido en la península Coreana en el año 372 d.C. Llegó a Corea de la mano de un monje proveniente de China, llamado
5 Yun Seung-yong, “Folk Beliefs”, in Ministry of Culture and Sports, Religious Culture in Korea , Seoul, 1997, p.130.
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Sundo, quien trajo textos y estatuas budistas chinas. El tipo de Budismo que llegó a Corea fue el Budismo Mahayana o del gran vehículo, un tipo de Budismo que no tuvo ningún problema en mezclarse con las creencias chamánicas ya presentes y asimilarlas dentro de su propia doctrina y prácticas. Este hecho fue sin duda un factor importante en la rápida propagación del budismo entre todas las capas de la sociedad. Tal vez el ejemplo más evidente de esta buena asimilación entre estas dos tradiciones religiosas sean las capillas dedicadas al dios de la montaña presente en prácticamente todos los templos budistas de Corea.
El Budismo, primero llegó al reino de Koguryo, en el norte. En el 384 d.C. el rey del reino de Paekche se convirtió al Budismo y obligo a que todos sus súbditos se convirtieran a la nueva religión. Pero el gran florecimiento y expansión del Budismo se produjo con su introducción en el reino Shilla en el 527 d.C. En el siglo VI fueron enviados monjes, artesanos, escrituras y objetos budistas a Japón donde de este modo fue introducida esta nueva doctrina, dando origen al Budismo en esa nación.
Posteriormente, en el 668 d.C. Shilla conquistaría los otros reinos logrando la unificación de Corea. El Budismo jugo un papel muy importante en la integración nacional y creó un espíritu de unión entre la gente del nuevo reino unificado de Shilla. Entre otras cosas, fue muy importante la creación del grupo formado por jóvenes provenientes de las familias nobles, el llamado Hwarang. Estos jóvenes fueron educados a ser los líderes políticos, sociales y militares siguiendo las doctrinas budistas.
Se identificaban con Maitreya, el Buda Futuro que construirá el paraíso budista en la tierra y jugaron un papel crucial durante esta época Shilla.
Durante el periodo unificado de Shilla y la dinastía Koryo, que comenzó en el siglo X, las obras artísticas y literarias budistas alcanzaron su máximo esplendor. El monje más influyente del reino unificado de Shilla fue Wonhyo, quien intentó unificar las distintas ordenes budistas y hacer llegar el Budismo al pueblo intentando hacer una interpretación más popular de las doctrinas budistas que fuera mas fácilmente aplicable a la vida diaria de los creyentes.
Fue durante la dinastía Koryo cuando se creó la Tripitaka Coreana, 80.000 bloques de madera en los que fueron tallados los caracteres chinos de la más completa colección de escrituras budistas. A este periodo pertenece también el gran monje budista Chi-nul, quien fundó el templo Songgkwangsa y consiguió reformar la orden Chogye, la mayor orden budista Coreana incluso en nuestros días. En su doctrina, Chi-nul enfatiza en un equilibrio entre la práctica de la meditación son y el estudio de las escrituras. Este gran monje llegó a una síntesis entre estos dos polos
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27 consiguiendo una reconciliación entre las distintas facciones dentro del Budismo coreano que se debatían entre estos dos polos.
Hacia finales de la época Koryo el Budismo oficial que había conseguido un gran poder político y económico comenzó a mostrar muchos signos de corrupción. Esto hizo que comenzaran a recibir muchas criticas por parte del Confucianismo que se convertiría en la ideología dominante de la siguiente dinastía.
A partir del siglo XIV, con la llegada al trono de la dinastía Yi o Choson y la adopción del Neo-Confucianismo como la doctrina oficial del Estado, comenzó el declive del Budismo y lo que puede ser llamada la era oscura del Budismo coreano. Comenzaron una serie de persecuciones contra los monjes budistas que les obligó a dejar las ciudades y refugiarse en las montañas. Muchos templos fueron destruidos durante este periodo.
Esta es la razón por la que, incluso hoy, la mayoría de los grandes templos budistas de Corea se encuentran en las montañas.
Durante la ocupación japonesa, desde el 1910 al 1945, el Budismo fue de nuevo tolerado pero se intentó introducir las ordenes budistas japonesas y obligó a los monjes a casarse. Después de la independencia de nuevo fueron restaurados las ordenes budistas tradicionales y se volvió a un clero mayoritariamente célibe. En la actualidad, existen más de 26 ordenes budistas, siendo la orden Chogye la mayor de todas. El budismo coreano durante la segunda mitad del siglo XX ha vivido un proceso de revitalización, intentando adaptarse a las nuevas realidades sociales e iniciando un proceso de retorno a los centros urbanos.
Ahora, podemos resumir algunas de las características mas importantes que el Budismo Coreano ha ido tomando a lo largo de su historia. Podemos hablar de un gran énfasis en lo que ha sido llamado el
“Espíritu de los Bodhisatva”. Desde los primeros pensadores budistas coreanos hasta nuestros días, la fe y la práctica budista en Corea ha estado centrada en este espíritu de los Bodhisatvas. Consiste en conseguir tanto la perfección y la práctica de la “sabiduría” y la “compasión”. Mientras que la sabiduría en Budismo hace referencia a los medios para liberarse de las ataduras y sufrimientos de este mundo, la compasión requiere un profundo compromiso y entrega en la solución de los problemas y dolores de este mundo. Por tanto el espíritu bodhisatva encarna la armonización de estos dos polos la liberación de este mundo y la misericordia hacia todos los seres de este mundo. Estos principios han sido encarnados fundamentalmente en la tradición budista coreana en la figura de la Bodhisatva Kwanseum, la Bodhisatva de la Compasión. La devoción a esta Bodhisatva ha sido la más popular entre el pueblo coreano a lo largo de la historia y especialmente entre las mujeres. Es interesante señalar que
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el termino “Bodhisatva” se usa como título para llamar a las fieles budistas en los templos. Esto muestra como el papel de la mujer dentro del Budismo coreano ha sido el de servicio y apoyo a los templos al mismo tiempo que el de sacrificio por sus familias.
Otra característica que se puede destacar ha sido el llamado espíritu del “Vehículo de Unidad”. Este principio, que hace referencia a la relación entre la totalidad y las partes, fue desarrollado por el gran monje budista Wonhyo, y desde entonces ha sido uno de los elementos mas importantes en el pensamiento budista coreano. Según este principio, la totalidad y la individualidad, lo universal y lo particular, lo homogéneo y lo heterogéneo, todos estos principios son interdependientes.6 Este principio ha sido aplicado en muy diferentes ocasiones, tanto a nivel del pensamiento filosófico y religioso como a nivel práctico. Dentro del Budismo ha sido usado como medio para superar conflictos entre las distintas ordenes y escuelas de pensamiento, para evitar los cismas entre los defensores del Budismo Escolástico y el Budismo Zen.
En la mayoría de los templos budistas en Corea podemos encontrar unas capillas dedicadas a los dioses provenientes de la religiosidad popular y del Chamanismo. Entre ellos, hay que destacar el dios de la Montaña, Sanshin, y el dios de las Siete Estrellas, Chilsong. Desde su introducción en Corea, el Budismo ha acomodado muchas creencias y prácticas populares provenientes del Chamanismo. Y la mayoría de las chamanas ofrecen culto a Buda y otras figuras budistas. El Budismo en Corea ha sabido a lo largo de su historia asimilar elementos de las otras tradiciones religiosas presentes en la península, también del confucianismo y el cristianismo, para enriquecer su tradición y práctica, adaptándola a las necesidades de sus creyentes.
Como consecuencia de las características anteriores podemos mencionar un ultimo rasgo, el Espíritu de Apertura. En general los monjes budistas coreanos y los creyentes en general tienen una mentalidad bastante abierta hacia las otras creencias y muestran gran interés en su estudio. El budista considera una persona madura aquella que tiene una actitud abierta, tolerante y generosa.
Confucianismo
Es difícil determinar la fecha exacta de la entrada del Confucianismo en Corea pero quedan restos de la época de los Tres
6 The Korean Buddhist Research Institute, The History and Culture of Buddhism in Korea, Seoul: Dongguk Univ. Press, 1993, pp.86-88
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29 Reinos que ponen de manifiesto la influencia confuciana en todos ellos.
Los clásicos confucianos entraron en la península con los primeros escritos procedentes de China. En el reino de Koguryo, por ejemplo, había una universidad Confuciana funcionando ya en el siglo IV d.C. Y en las distintas regiones de la península se fundaron academias confucianas llamadas Kyongdang, en donde se enseñaban los textos clásicos confucianos. Durante el reinado de los reyes Kunchogo (346-75) y Kungusu (375-84) del reino Paekche, el Confucianismo fue transmitido a Japón a través de A Chikki y Wang In, quienes llevaron a Japón escrituras confucianas y educaron a la nobleza japonesa en los principios confucianos.7
Aunque durante la época de la unificación bajo Shilla la religión oficial del Estado era el Budismo, el Confucianismo era el que ofrecía al Estado el fundamento filosófico y la estructura social. El Confucianismo ofrecía al Estado un sistema educativo, especialmente con la adopción del sistema de examen llamado kwago, un sistema de ceremonias y de administración civil.
En el periodo Koryo se produjo un gran crecimiento en las instituciones educativas confucianas, en particular las academias privadas de estudios confucianos. Hasta entonces la educación confuciana había estado limitada a las esferas de gobierno, pero con estas nuevas academias la educación confuciana se extendió a otros estratos de la sociedad, propagándose incluso en las zonas rurales. Hasta mediados de la dinastía Koryo, el Confucianismo se caracterizó por ser un sistema ético, educativo y cultural que se interesaba principalmente en el sistema de gobierno y organización de la sociedad. Pero hacia finales de esta dinastía un Confucianismo más metafísico fue introducido en Corea por influencia de los escritos procedentes de China, especialmente las teorías Neo- Confucianas de Chu-Hsi (1130-1200); fue cuando la relación entre el Confucianismo y el resto de las fuerzas sociales se alteró dramáticamente.
Este nuevo Confucianismo no era ya simplemente un sistema ético sino también religioso y esto hizo que entrara en rivalidad con el Budismo, religión oficial del Estado hasta este momento. De acuerdo con las teorías de Chu-Hsi, incorporando varios aspectos del Budismo y el Taoísmo, una vida recta y moralmente buena implica una relación de armonía con la
“Realidad Ultima” o Taeguk. La culminación del hombre perfecto es su unión con el “Transcendente”. Estas nuevas ideas dieron al Neo- Confucianismo un fuerte carácter religioso. El Confucianismo poco a poco fue sustituyendo al Budismo en las esferas oficiales hasta convertirse en la
7 Ministry of Culture and Sports, Religious Culture in Korea , Seoul, 1997, p.61.
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ideología dominante tanto para el gobierno como para el resto de la sociedad.
Fue especialmente durante el periodo de la dinastía Yi o Choson cuando las ideas confucianas impregnaron todos los aspectos de la vida política, administrativa, social y cultural de la sociedad coreana. Los siglos XV y XVI se pueden considerar como los siglos de oro del Confucianismo coreano. Durante este periodo, liderados por reyes que eran ellos mismos grandes eruditos, se vivió una etapa de grandes invenciones y adelantos culturales y sociales. Merece especialmente ser mencionada la creación del sistema de escritura coreana, hangul, durante el reinado del rey Sejong (1418-50)8.
En los siglos siguientes se desarrollaron nuevas corrientes dentro del Confucianismo, más interesadas en problemas prácticos tal como la productividad nacional y su defensa, la agricultura, el comercio y el bienestar del pueblo. Con la usurpación del poder por parte japonesa, el sistema confuciano prácticamente desapareció, aunque en el ámbito ideológico y de pensamiento todos estos siglos de Confucianismo dejaron una huella en la mente del coreano que permanece viva incluso en nuestros días. Las costumbres, hábitos, modos de pensar derivados del confucianismo continúan jugando un papel fundamental en la sociedad coreana. La relación entre los miembros de la sociedad dependiendo de la edad, nivel educativo y económico, el respeto por los ancianos, la estabilidad social, el respeto por la educación y el desarrollo espiritual son algunas de las ideas que permanecen vigentes en la sociedad coreana.
También los ritos de culto y recuerdo de los antepasados, chesa, siguen siendo celebrados regularmente por la mayoría de las familias coreanas.
Después de la liberación del poder colonial japonés surgieron algunas asociaciones confucianas con el fin de mantener los centros de culto confuciano, los ritos de culto a los antepasados y promover sus ideas en la sociedad. Estas organizaciones tienen su centro más importante en la universidad confuciana de Songkyunkwan, en Seúl. El confucianismo fue declarado oficialmente religión por Songkyunkwan en 1995.
Cristianismo
En la historia del cristianismo en Corea podemos distinguir tres periodos fundamentales, un primer periodo de introducción de la iglesia Católica y la persecución de sus seguidores por parte del gobierno confuciano; un segundo periodo en el que fueron introducidas las iglesias
8 Radio Corea Internacional, Historia de Corea , Seul: KBS, 1995, p.98.
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31 Protestantes; y un tercer periodo correspondiente a la historia contemporánea de Corea en donde las iglesias tanto católicas como protestantes colaboraron activamente en la reconstrucción de la nación después del periodo colonial japonés.
Iglesia Católica
La entrada del Cristianismo en Corea se remonta al siglo XVII, cuando copias de los libros del misionero jesuita Matteo Ricci fueron introducidos en Corea al regreso de la delegación tributaria que anualmente era enviada a China. Entre estos libros había textos que introducían y explicaban la doctrina Católica. Estos libros fueron estudiados por algunos eruditos coreanos, quienes decidieron adherirse a la nueva religión. El primer católico coreano, Lee Seung-hoon, fue bautizado en Pekín y luego volvió a Corea a propagar el Catolicismo. Lee bautizó a algunos eruditos coreanos que habían estudiado los textos católicos y formaron una comunidad en la zona que hoy es la catedral de Seúl, Myongdong, en 1784. Aunque el número de convertidos fue aumentando, el primer sacerdote católico no llegó a la península hasta 1785, cuando el Padre Peter Grammont, cruzó la frontera secretamente y comenzó a bautizar nuevos creyentes. Diez años después, entró otro sacerdote católico chino, el Padre Chu Mun-mo. El primer sacerdote coreano, Kim De-gong Andrés, escapó de la península hacia China, donde recibió los estudios sacerdotales y fue ordenado en 1845. Pocos años después de retornar a Corea, sufrió, junto con otros creyentes católicos, el martirio.
Los católicos sufrirían una serie de persecuciones hasta finales del siglo XIX de la mano del gobierno Confuciano que veían en esta nueva doctrina una amenaza al Estado. En 1899, se proclamó la libertad de religión en Corea y a partir de este momento la iglesia Católica comienzó a desarrollarse con gran rapidez, estableciendo seminarios, construyendo la catedral en Myongdong y creando parroquias en distintas partes de la nación. Durante el periodo de ocupación japonesa se impusieron muchas restricciones a la iglesia católica y a los misioneros y sacerdotes locales. El gobierno japonés mantuvo bajo un fuerte control a los líderes católicos.
Esto hizo que la iglesia católica a nivel oficial tuviera un papel muy pasivo en el movimiento independentista.
Después de la librarse Corea del yugo japonés y durante la segunda mitad del siglo XX, la iglesia Católica comenzó un gran crecimiento y representó un papel importante en la reconstrucción de la nación y en el
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movimiento democrático, liderada por el Cardenal de Seúl, Esteban Kim.9 En 1984 la Iglesia Católica coreana celebró su segundo centenario con la visita del Papa Juan Pablo II y la canonización de 103 mártires.
Iglesias Protestantes
Los primeros misioneros protestantes comenzaron a llegar a Corea en el siglo XIX. El primero fue el Dr. Horace N. Allen, que llegó en 1884 al puerto de Inchon, enviado por la iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos. Pero antes de su llegada a Corea algunos coreanos laicos ya habían sido bautizados en Manchuria y Japón, y habían vuelto a Corea para predicar la doctrina cristiana y propagar la Biblia. Así que se puede decir que la misión cristiana en la península coreana fue iniciada por los mismos coreanos y ya estaba en funcionamiento antes de la llegada de los primeros misioneros extranjeros. En 1885, llegaron otros dos misioneros desde los Estados Unidos, el reverendo H.G. Underwood de la iglesia Presbiteriana y el reverendo H.G. Appenzeller de la iglesia Metodista Episcopaliana. De conformidad con la ley, a estos primeros misioneros no les fue permitido predicar directamente el evangelio, así que comenzaron con una labor educacional, crearon escuelas y construyeron un hospital con el apoyo del gobierno.10
Las dos iglesias que más rápidamente crecieron fueron la Presbiteriana y la Metodista. Pero muchas otras iglesias entraron en Corea en los años posteriores. Los misioneros protestantes llegaron a Corea predicando el Evangelio, sobre todo poniendo énfasis en el estudio de la Biblia. Los misioneros tradujeron la Biblia en hangul para que pudiera ser leída por la gente común, pero también como precursores de nuevos conocimientos provenientes del Occidente. Pusieron un gran esfuerzo en el campo de la educación. En los inicios enviaron muchos jóvenes intelectuales a estudiar a Occidente, que más tarde se convertirían en los futuros líderes de la nación.
También al inicio del siglo pasado los líderes de las iglesias protestantes apoyaron la labor de la resistencia patriótica en contra del invasor japonés. Después de la anexión japonesa en 1910 muchos misioneros extranjeros protestantes ayudaron a movimiento independentista coreano, y muchos de los líderes de este movimiento eran
9 Yoo Heung Sik Lazzaro, La Chiesa Cattolica in Corea, Bologna: EMI, 1984, p.21
10 Grayson, James Huntley, Early Buddhism and Christianity in Korea. A Study in the Emplantation of Religion, Leiden: E.J. Brill, 1985, p.103.
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33 graduados de las escuelas protestantes. Este esfuerzo continuó hasta la expulsión de los misioneros por parte del gobierno Japonés, en 1940.
Después de la guerra de Corea, las iglesias protestantes también jugaron un papel muy importante en la reconstrucción de la nación, sobre todo, en el campo educativo con la construcción de escuelas y algunas de las más importantes universidades en Corea. El número de adeptos creció con gran rapidez. En 1984 la iglesia Protestante coreana celebró su primer centenario y hoy existen mas de 70 denominaciones de Iglesias protestantes en Corea y se calcula que más del 15% de la población se declara perteneciente a alguna iglesia protestante.
Nuevas Religiones Coreanas
A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, surgieron en Corea una serie de movimientos de tipo político, filosófico y religioso con un fuerte carácter nacionalista y de renovación de la sociedad. De estos, movimientos nacieron un gran número de nuevas religiones, entre las cuales las mas destacadas son Chondogyo y el Budismo Won. Estos grupos jugarían un papel muy importante dentro del movimiento independentista.
Podemos mencionar varios motivos por las que surgieron las nuevas religiones en Corea. Fue el resultado de un periodo caótico, tanto a nivel político como económico, durante la segunda mitad del siglo XIX en Corea. Las religiones tradicionales coreanas, Budismo, Confucianismo y Chamanismo, habían perdido su vitalidad como religiones y no supieron dar una respuesta para la gente en este momento de crisis y perplejidad. El surgir de estas nuevas religiones fue un intento de dar una respuesta desde el campo de la religión a una situación de inestabilidad y transición. Estos nuevos movimientos fueron un intento de establecer una nueva sociedad y una nueva moral en una sociedad en decadencia.
Es difícil determinar el numero exacto de estas nuevas religiones pero se puede estimar que sean alrededor de 250 o 300, y sus fieles representan menos del 10% de la población. Aunque son muy diferentes, hay algunos rasgos comunes a la mayoría de ellos. La primera característica es su “sincretismo” de toda clase de doctrinas tomadas entre las religiones tradicionales ya existentes en la península, de otras sectas religiosas o de las creencias populares. En el campo metafísico muchas de estas religiones buscaron su base en el Budismo, mientras que a nivel del ensañamiento moral y organización de la sociedad lo tomaron del confucianismo, y a nivel de prácticas de meditación y cultivación lo hicieron del Taoísmo. Una segunda característica es su carácter
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escatológico. Es decir, la mayoría de ellas profetizan la llegada de una época paradisíaca en la tierra. La mayoría de los líderes de estas religiones predican que estamos llegando al final de una era que traerá guerras, enfermedades y otras calamidades; y entonces surgirá una nueva era donde el paraíso será una realidad en la tierra. Será una tierra donde todas las injusticias y calamidades que existan desaparecerán, y no habrá mas discriminación entre ricos y pobres, razas, sexos, etc. En tercer lugar, la mayoría de estas religiones predica la llegada de un salvador junto con la llegada del nuevo mundo, que en muchos casos coincide con el propio fundador de las respectivas religiones, el cual se identifica con los líderes de las religiones tradicionales, Maitreya Buda, Jesús, etc. Otra característica de estos movimientos es su fuerte carácter nacionalista. La mayoría considera que Corea será el centro del nuevo paraíso terrenal y el nuevo redentor saldrá de esta tierra. Corea ofrecerá al mundo una nueva ética global, que hará posible la llegada de la “gran paz” a toda la tierra.
Este carácter nacionalista hizo que sus miembros se comprometieran muy intensamente en el movimiento de liberación de la nación contra el poder colonial.
Ahora examinaremos con mayor detalle las dos nuevas religiones coreanas mas representativas.
Chondogyo
Chondogyo surge a finales del siglo XIX. Nació a partir de la corriente filosófica y de pensamiento llamada Tonghak. El fundador y primer líder de Chondogyo fue Ch’oe Che’u (1824-1864). Se trata de un movimiento que nació en un intento de mejorar la vida de la gente común y reformar el poder político, pero en 1905 tomó plenamente la forma de religión como reacción a la traición de algunos de sus adeptos, que comenzaron a apoyar los intentos imperialistas japoneses. El primero de diciembre de este año, Son Byong-hi cambió oficialmente el nombre de Tonghak por el de Chondogyo, dándole un mayor carácter religioso. Esta religión tomó un papel central en el movimiento independentista.
Algunas de las doctrinas básicas de esta religión son la creencia en un Dios, llamado “Hanulnim”, el Señor del Cielo. Un Dios que habita en todos los seres. El hombre no ha sido creado por Dios sino que Dios habita en el hombre. Dios es la totalidad y el hombre una parte de esa totalidad.
Es un deismo. De esta forma se puede decir que el hombre es idéntico que Hanulnim. Cada persona lleva a Dios, y por lo tanto, la dignidad del ser humano es la misma de Dios. De este principio se construye el principio fundamental de la ética de Chondogyo, “actúa como hombre así como si
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35 fueras Hanulnim”. La persona tiene la capacidad de manifestar el espíritu de Dios en su vida y de llegar a ser el sujeto creador de la historia.
Además, este principio implica que todos los seres humanos deben ser tratados como iguales. No puede existir discriminación. Servir a Dios significa servir a los demás humanos, que es el lugar donde reside la divinidad. La mejor forma de servir a los demás es cultivando la sinceridad y la reverencia por los demás. Se puede decir que esta religión fue un intento de revitalizar y “secularizar” la tradición confuciana, respondiendo a las necesidades de la gente en un periodo de crisis nacional. Pero el camino práctico propuesto para alcanzar el objetivo de convertirse en el hombre ideal del confucianismo lo tomaron del Taoísmo y sus prácticas de recitación y cultivación.11
Budismo Won
El Budismo Won fue fundado en 1916 al sur del país, en Yonggwang, por Park Chung-bin (1891-1943) o Sot’aesan, como es conocido por su nombre religioso. Aunque sus raíces las tiene en el Budismo tradicional, esta nueva religión tomó un nuevo rumbo separándose del budismo tradicional de la mano de su fundador, quien consiguió su gran iluminación en 1916 y proclamó que el Budismo debía ser practicado por todo el mundo independientemente de su ocupación; y el Buda-darma debía ser realizado en la vida diaria. Enseñó la doctrina filosófica de Il won (sang) (Figura del Circulo de la Unidad) en la que se basaría el resto de la doctrina del Budismo Won.
El Budismo Won proclama que la fuerza y el principio que gobierna toda la existencia nace y se mantiene a partir de una gracia divina llamada “un”. El objetivo de la existencia humana consiste en repagar y realizar en la vida personal y en la sociedad esta bondad divina. Para ello es necesario un constante cultivo personal y una búsqueda continua de la verdad. El lema del Budismo Won es “una verdad, un mundo, una familia, un lugar de trabajo”. El símbolo de esta unidad es el won, que significa Circulo. Il Won Sang es el origen de todos los seres, y por tanto la iluminación sobre el origen del propio ser implica la iluminación sobre el origen de todos los seres del universo. Es el estado donde no existe diferencia entre el “Ser” y el “No-Ser”, el estado donde no hay diferencia entre nacimiento y muerte, bueno y malo. Por tanto, la doctrina del Il Won Sang proclama que Buda se manifiesta en todos los lugares; y todas las
11 The Central Headquarters of Ch’ondo-gyo, Ch’ondo-gyo. Religion of Heavenly Way, Seoul.