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Valoración nutricional

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Capítulo 5. Cuidados básicos en la alimentación

1. Valoración nutricional

El National Institute for Health and Clinical Excellence (nice, 2006) recomienda que «el cribado de desnutrición debe ser realizado en todos los pacientes ingre-sados» y que «deber ser repetido semanalmente». En España, sólo el 18 % de los hospitales realizan el cribado nutricional de forma sistemática, a pesar de que en algunos estudios, la prevalencia de desnutrición en pacientes hospitalizados as-ciende en ocasiones hasta el 50 % (Martín Peña et al., 2005).

La valoración nutricional es aquella que permite conocer si los pacientes presentan estados carenciales o de exceso de determinados nutrientes. Realizar una valoración

temprana del riesgo de desnutrición al ingreso del paciente permite establecer me-didas que pueden ayudar a disminuir complicaciones asociadas como infecciones, lesiones por presión, retrasos en la cicatrización de las heridas, e incluso disminuir días de estancias (Leandro Merhi et al., 2007).

Uno de los principales problemas a la hora realizar esta valoración reside en la falta de una herramienta válida y sencilla que permita establecer, de forma feha-ciente, si existe riesgo de desnutrición o no, en los pacientes hospitalizados. Otros problemas relacionados con la valoración del riesgo de desnutrición son la falta de formación de los profesionales de la salud o la presión asistencial. Se propone un método multidimensional de valoración del riesgo de desnutrición basado en tres herramientas. Por ello, debe considerarse el uso de diferentes métodos (Conselle-ría de Bienestar Social, 2004):

a) Factores que pueden estar afectando a la alimentación (tabla 2): en la tabla 2 se recogen determinados factores que pueden afectar al estado nutricional de una persona y que deberán ser tenidos en cuenta en una primera valoración y a lo largo de la relación terapéutica mantenida con los pacientes. La mayoría de estos factores no son modificables desde la atención especializada, pero es conveniente que se reflejen en la historia del paciente para asegurar la continuidad asistencial.

Factores que pueden afectar al estado nutricional Estado socioeconómico.

Factores psicosociales (significado de la comida).

Enfermedades que incluyen mala absorción.

Edad.

Cultura.

Enfermedades que pueden afectar el deseo de consumir alimentos.

Enfermedades que incluyen

limitaciones físicas, debilidad o fatiga.

Disfagia.

Tabla 2. Factores que pueden afectar el estado nutricional. Fuente: Elaboración propia b) Signos y síntomas clínicos: las alteraciones nutricionales provocan

modifi-caciones en nuestro organismo que pueden ser observadas durante la explo-ración física o detectadas a través de la entrevista. Estas alteraciones pueden observarse en la tabla 3.

Este método resulta sencillo de aplicar, pero debe manejarse con mucho cui-dado, ya que muchos de estos signos y síntomas pueden ser provocados por enfermedades, de modo que la alteración nutricional sería una consecuencia de una enfermedad, y no un problema de salud en sí misma.

c) Valores antropométricos: la Organización Mundial de la Salud recomienda que, para la valoración nutricional de adultos, se emplee el Índice de Masa Corporal (iMc) o índice de Quetelet. Este índice se obtiene dividiendo el peso actual en kilos por la estatura en metros al cuadrado: iMc = peso (kg) / talla (m2).

Área

corporal Signo de buen estado Signo de mal estado Aspecto

general Alerta, buena respuesta Indiferente, apático caquéctico Vitalidad

general Fortaleza, energía duerme bien, vigoroso Se fatiga con facilidad, sin energía, se duerme con facilidad, parece cansado Peso Normal para la talla, para la edad y para

la constitución corporal Sobrepeso o déficit de peso Cabello Brillante, lustroso, firme, no se cae con

facilidad, cuero cabelludo sano Seco, frágil, pérdida del color, se desprende con facilidad, delgado y escaso Cara Color de la piel uniforme, aspecto

saludable Color oscuro sobre los carrillos y por

debajo de los ojos, descamación cutánea, edema facial, piel pálida

Ojos Brillantes, claros, húmedos, sin úlceras en los bordes de los párpados, mucosas húmedas y de color rosado, no hay vasos sanguíneos prominentes

Mucosas oculares pálidas, xeroftalmía, aumento de vascularización, xantelasma, córnea cicatrizada u opaca

Labios Color rosado, lisos, húmedos, sin grietas

ni inflamaciones Hinchados y voluminosos, lesiones en los vértices de la boca o fisuras o cicatrices Lengua Rojo intenso, papilas presentes Aspecto liso, de color rojo o brillante o

violáceo, hinchada, hipertrofia o atrofia Dientes Rectos, sin caries, sin dolor, brillantes,

sin cambios de coloración, mandíbula con buena forma

Caries dental, aspecto manchado, posición inapropiada, falta de piezas Encías Firmes, de color rosado, sin hinchazón o

hemorragia Aumentadas de volumen, sangran con

facilidad, eritema marginal, retracción gingival, hinchazón e inflamación Glándulas No hay aumento de tamaño de tiroides,

ni hinchazón en la cara Aumento de tamaño de la tiroides, aumento del tamaño de las glándulas parótidas Piel Lisa, con buena coloración, ligeramente

húmeda, sin exantemas, hinchazón o anomalías de color

Rugosa, seca, con descamación, hinchada, pálida, pigmentada, falta de grasa subcutánea, depósitos adiposos, equimosis, petequias

Uñas Firmes, rosadas En forma de cuchara (coiloniquia),

frágiles, pálidas, irregulares

Esqueleto Buena postura, sin malformaciones Mala postura, arqueamiento de las piernas, omóplatos prominentes, deformidad del tórax a nivel del diafragma

Músculos Bien desarrollados, firmes, con buen tono,

algo de grasa por debajo de la piel Flácidos, tono inadecuado, desarrollo inadecuado, dificultad para la marcha Extremidades No hay dolor Débiles y dolorosas, edema

Abdomen Plano Distendido

Sistema

nervioso Reflejos normales, estabilidad

psicológica Disminución o pérdida de reflejos,

confusión mental, depresión, trastornos sensoriales, debilidad motora, parestesias Aparato

cardiovascular Frecuencia cardiaca y ritmo normales, sin

soplos, presión arterial normal para la edad Cardiomegalia, taquicardia, hipertensión Tubo digestivo Sin órganos o tumoraciones palpables Hepatoesplenomegalia

Un peso saludable para un individuo es aquel que se encuentra en un ran-go correspondiente al iMc para la talla correspondiente, entre 18,5 y 24,9 (tabla 4). Por otro lado, se ha demostrado que índices inferiores a 20 son indicativos de malnutrición y se asocian con un aumento significativo en la mortalidad en diferentes tipos de pacientes (Muñoz, 2009). Aunque diversos estudios muestran que la sensibilidad del iMc a la hora de detectar riesgo de desnutrición es inferior a la de otros instrumentos (Baccaro y Sánchez, 2009), su uso sigue estando recomendado por su facilidad a la hora de apli-carse (felanfe, 2009).

Valor imc Clasificación Riesgo asociado

< 16,00 Delgadez severa Muy Severo

16,00 - 16,99 Delgadez moderada Severo

17,00 - 18,49 Delgadez no muy pronunciada Moderado

18,5 - 24,99 Normal No se modifica

25,00 - 29,99 Sobrepeso Incrementado

30,00 - 34,99 Obeso tipo i Moderado

35,00 - 39,99 Obeso tipo ii Severo

≥ 40,00 Obeso tipo iiii Muy Severo

Tabla 4. Valores del iMc. Fuente: Adaptado de felanpe, 2009

d) Indicadores analíticos: Existen diferentes determinaciones analíticas que se utilizan para conocer el estado nutricional del paciente. Los valores de estas deben ser valorados en conjunto y nunca de forma aislada ya que determina-das patologías pueden producir valores similares de alguna determinación o alterar los resultados (tabla 5).

sérica 4,0 - 5,0 g/dl Desnutrición,

malabsorción proteica, Dieta pobre en proteínas

Deshidratación Dieta rica en proteínas Transferrina Hombres 215-360 mg/dl

Mujeres 245-370 mg/dl Anemia hemolítica,

deficiencia de proteínas Anemia ferropénica Nitrógeno

ureico sanguíneo

6 a 20 mg/dl Desnutrición, hidratación

excesiva Inanición, alto

consumo de proteínas, deshidratación grave Creatinina Hombres 0.7-1.3 mg/dl

Mujeres 0.6-1.1 mg/dl Reducción en la masa muscular, desnutrición grave

Deshidratación

Tabla 5. Datos bioquímicos con implicaciones nutricionales. Fuente: MedlinePlus

e) Escalas de valoración del riesgo de desnutrición: En la literatura pueden encontrarse diferentes escalas para medir el riesgo de desnutrición (felanfe, 2009). Una de las escalas más sencilla, propuesta para su utilización en po-blación anciana ambulatoria, es el cuestionario: «Conozca su salud nutricio-nal» («Determine your nutritional Health») (Consellería de Bienestar So-cial, 2004). Este formulario fue desarrollado y distribuido por la Nutritional Screening Initiative (nsi) en 1990. Contiene diez preguntas referidas a la cantidad y el tipo de ingesta, a las limitaciones para la compra o preparación de la misma e incluye el consumo de medicamentos y la presencia de ganan-cia o pérdida involuntaria de peso en el tiempo (tabla 6). Aunque esta escala se propuso y se utiliza en el ámbito de la atención primaria, gran parte de los pacientes que ingresan en las unidades de hospitalización médico-quirúrgica provienen de sus domicilios, por lo que su alimentación está directamente relacionada con los ítems que refleja esta escala.

PREGUNTAS PUNTUACIÓN

¿Ha tenido una enfermedad o afección que le ha hecho cambiar el

tipo y/o cantidad de alimento que come? Si 2 No 0

¿Toma menos de dos comidas al día? Si 3 No 0

¿Come poca fruta, vegetales o productos lácteos? Si 2 No 0

¿Toma más de tres vasos de cerveza, licor o vino, casi a diario? Si 2 No 0

¿Tiene problemas dentales que hacen difícil comer? Si 2 No 0

¿Le falta suficiente dinero para comprar la comida que necesita? Si 4 No 0

¿Come sólo la mayoría de las veces? Si 1 No 0

¿Toma a diario tres o más fármacos recetados por usted mismo? Si 1 No 0

¿Ha perdido o ganado 5 kg de peso en los últimos seis meses? Si 2 No 0

¿Tiene dificultad física para comprar, cocinar y/o comer por mí

mismo? Si 2 No 0

PUNTUACIÓN TOTAL INTERPRETACIÓN:

0 a 2: Bueno: Reevaluar el estado nutricional al alta del paciente.

3 a 5: Riesgo nutricional moderado: Tomar medidas para mejorar los hábitos alimen-tarios y el estilo de vida: control de las comidas, estímulo de la alimentación. Valora-ción de determinaciones analíticas. Reevaluar el estado nutricional al alta del paciente.

6 o más: Riesgo nutricional alto: Valorar resultados analíticos. Valorar interconsulta con servicio de nutrición y dietética. Reevaluar el estado nutricional al alta del paciente.

Tabla 6. Encuesta «Determine your nutritional Health». Fuente felanfe, 2009

El cuestionario, aplicado de forma aislada, solamente puede utilizarse como indi-cador de alto, medio o bajo riesgo de desnutrición, pero su realización de forma

temprana por el profesional de enfermería que realiza la valoración permite esta-blecer el nivel de riesgo y tomar las medidas oportunas, como vigilancia de las comidas o poner en conocimiento del servicio de nutrición del centro la situación del paciente. Cuando los resultados del cuestionario indican un riesgo nutricional alto, se propone un estudio nutricional más profundo, mediante la aplicación de otros instrumentos y de determinaciones analíticas como los niveles de albúmina y de colesterol total, entre otros.

La valoración nutricional de los pacientes, unida al problema de salud que ha motivado el ingreso hospitalario, determinará si es necesario llevar a cabo alguna modificación específica en los hábitos alimentarios.

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